La institucionalización de empresas familiares toma entre 2 y 3 años

Luego de superar la curva de crecimiento y consolidarse, algunas empresas de autotransporte han tomado la decisión de migrar a gobiernos corporativos.

Si bien el convencimiento en la alta dirección es crucial, este es sólo el principio, pues la transición y cambio de cultura en la organización toma entre 2 y 3 años, comentó en entrevista para T21 Luis Burgueño, socio del despacho Von Wobeser y Sierra y especialista en Gobierno Corporativo.

Para Burgueño los retos a los que se enfrentan los empresarios para dar este salto son diversos, entre ellos el sentimiento de desvinculación que experimentan al separarse de la operación diaria para enfocarse en asuntos estratégicos. Otra gran barrera es encontrar un diseño organizacional y de gobierno corporativo que sea adecuado para cada empresa y su situación particular, “no hay un modelo que sirva para todos, siempre se tiene que ajustar a los objetivos de la empresa”, complementó.

La sucesión es otro tema, “a veces las empresas familiares no crecen al mismo ritmo que las familias, y eso genera un problema, por eso debe haber procedimientos y reglas muy claras para determinar cómo se debe llevar a cabo la sucesión hacia las futuras generaciones, qué condiciones se deben cumplir para que alguien pueda cubrir puestos directivos en la empresa para poder asegurar que sea justo para todos los miembros de la familia… además de atraer al mejor talento porque el éxito de la empresa radica en que se tenga al mejor talento posible en cada posición”, aseguró.

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Una vez superados los desafíos, los beneficios son muchos en opinión del especialista en gobierno corporativo, “implementar un régimen de gobierno corporativo sólido y eficaz aumenta el valor de las empresas y se establece un mecanismo para la toma de decisiones de manera informada, responsable y eficaz. Es también una herramienta al servicio de las empresas que ayuda a distribuir de mejor manera esta toma de decisiones”.

Si bien, en consideración de Burgueño, aproximadamente el 90% de las empresas de autotransporte nacional operan con esquemas familiares, se observa un riesgo para la permanencia de los negocios.Una empresa que no tiene una estructura de gobierno corporativo va a ver limitadas sus posibilidades de crecimiento, siempre existen casos excepcionales, pero el problema de las estructuras familiares es que dependen demasiado de la energía y de la pasión de personas determinadas, típicamente del fundador, cuando esa persona falta la empresa no puede crecer más allá de las limitaciones naturales de las personas", dijo.

"Cuando tienes una empresa con gobierno corporativo sólido es menos dependiente de las personas y eso se refleja en la industria, si queremos tener una industria de autotransporte de primer nivel necesitamos empresas que puedan alcanzar los tamaños que te den la masa crítica para poder hacer las inversiones que se requieren para renovar la flota, así como implementar mejores sistemas y tecnología, porque la industria del autotransporte cada vez más depende de la inversión. Como país es un problema porque necesitamos una infraestructura de transporte moderna”, sentenció.

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