Ante contingencia, urge definir esquemas de apoyo al transporte

La aparición del COVID-19 (coronavirus), surgido a finales de 2019 en Wuhan, China, ha tenido un impacto en 174 países en los cinco continentes, traduciéndose en afectaciones de toda la cadena de suministro de las empresas.

De acuerdo con el sitio Statista.com, China aporta 28.4% de la manufactura global, seguido de Estados Unidos con 16.6% y Japón con 7.2 por ciento.

La condición motivará que haya una disminución en el intercambio comercial con China, con un efecto de una baja en el movimiento de contenedores de los principales puertos del Pacífico mexicano: Manzanillo y Lázaro Cárdenas. “Por ahora se anticipa que podría ser una caída de 40% en el manejo de materiales, con su correspondiente efecto en el resto de los eslabones logísticos”, comentó a T21 Mauricio Millán Costabile, Vicepresidente y socio de Consultores Internacionales.

A esta situación habrá que identificar el efecto que tenga México cuando se pase a la fase 2 de la emergencia sanitaria, donde se podría restringir el tránsito de personas, afectando aún más el ritmo de la economía con su debido efecto en el movimiento de mercancías y, por ello, de transporte.

“La propuesta realizada de manera reciente por Coparmex debe ser analizada y a ella deben sumarse otras cúpulas empresariales, donde se solicitan estímulos y apoyos a diversos sectores, como el transporte”, describió Millán Costabile.

En un comunicado de prensa reciente, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) exigió al gobierno federal realizar acciones para evitar la pérdida de empleos y activar nuestra economía. Entre sus propuestas están acelerar los procesos de devolución de impuestos, en particular del Impuesto al Valor Agregado (IVA), suspensión temporal de pagos provisionales del Impuesto Sobre la Renta (propio y retenido por sueldos), particularmente en el sector aéreo, turismo, logística y transporte.

Coparmex solicitó además suspensión temporal de actos de fiscalización, establecimiento urgente de estímulos fiscales temporales al empleo e inversión; suspensión temporal del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a gasolinas y diésel.

A estas propuestas se suman la mejor disponibilidad de la financiación y acceso a créditos por parte de instituciones como Nacional Financiera (Nafin) o el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext).

Mauricio Millán consideró imperante definir los estímulos, ya que en otros países se están tomando medidas para mitigar el efecto de la crisis de salud, tan sólo Estados Unidos se anunció un paquete de estímulos por 850 mil millones de dólares (mdd).

“El transporte es un protagonista de la economía nacional, además de ser fundamental en los temas de abasto, por ello deben encontrarse esquemas de apoyo”, afirmó Mauricio Millán.

El directivo de Consultores Internacionales estimó que no se tiene aún calculado el impacto de la situación de salud con el COVID-19, para México se habrá de sumar la guerra de los precios del petróleo, “que sin duda tendrá un efecto en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB)”, abundó.

El martes, Credit Suisse anticipó que por la situación del COVID-19, en conjunto con la caída de los precios del petróleo por debajo de los 20 dólares por barril (18.78 dólares el 17 de marzo), prevé que el PIB se ubique en -4.0 por ciento. Por estas mismas circunstancias, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) previó un -3.5 por ciento.

Comenta y síguenos: @DidierRT / @GrupoT21