Larga vida al Boeing 767 carguero

Hace más de seis años, específicamente en el 2015 cuando Aeroméxico decidió retirar de su flota al Boeing 767, cuya versión 300 carguera acumulaba entonces la nada despreciable cantidad en el segmento de las grandes aeronaves, 79 unidades por entregar, asunto que comenté en una nota en los espacios de esta casa editorial del sector logístico, afirmando que para fortuna de quienes admiramos a este avión, su historia no había terminado de escribirse, tanto así que unas semanas antes, una entrega firmada por este columnista en las páginas de la revista T21 celebraba el inicio de los trabajos de conversión de un Boeing 767-300 de pasajeros en aeronave carguera en las instalaciones del MRO de Mexicana en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, bajo el liderazgo de Bedek  Aviation Group, de Israel,  aprovechando la capacidad y calidad del personal de dicho prestigiado taller aeronáutico mexicano para atender la demanda  por un modelo que no solamente se estaba vendiendo bien completamente nuevo, sino que además estaba resultado atractivo en el mercado secundario.

Me entero, por cierto con mucho gusto, que con un pedido en firme por 19 767-300F por parte de operadora logística norteamericana UPS, el tribulado fabricante de aeronaves de esa misma nación sumó en el pasado 2021 la impresionante cantidad de 80 unidades a su lista de entregas pendientes del 767, la cual vuelve a superar la centena.

Nada mal para un avión en producción desde 1986 en su modelo 300 y  desde 1979 en su variante original (200), aeronaves que no hay que olvidar comparten mucho de su ADN con su contemporáneo y en mi opinión todavía inigualable y por ende en muchos casos irremplazable Boeing 757, cuya producción concluyó en el año 2004 con 1,050 aviones, cantidad que en el caso del 767 y sus derivados civiles y militares podría llegar a los 1,500 hacia el 2028 cuando entren en vigor nuevos estándares internacionales de eficiencia de consumo de combustible que lo hagan ya inviable.

Mientras eso sucede, la línea de ensamble está siendo alimentada por los pedidos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (aviones cisterna KC-46) además de los cargueros de FedEx, de otros operadores menores y claro está de UPS, cliente que le dio a los trabajadores de la planta de Boeing en Everett, Washington, razones para celebrar contentos las fiestas navideñas y el inicio del 2022, en el que esperemos, los jefes en Chicago, pongan finalmente en orden a la histórica compañía aeronáutica fundada como Pacific Aero Products en el año 1916.

Y es que estimado lector o lectora, creo que no cae nada mal unas gotas de optimismo y buenas noticias en tiempos en los que, no lo sé usted, pero a este servidor y amigo suyo, ya le da algo de miedo prender la televisión para ver un programa informativo.

Comenta y síguenos en Twitter: @GrupoT21

Revista T21