Caso de SAA, obligada disculpa a mis lectores

Las páginas de este prestigiado espacio editorial albergaron hacia finales del mes de abril del año 2020 una nota firmada por este analista en la que literalmente despedía a la aerolínea sudafricana, South African Airways o SAA, a la que no solamente su servidor, sino varios otros comentaristas del quehacer del aerotransporte dábamos por perdida a raíz de la decisión del gobierno de Pretoria de liquidarla, algo que se evitó en julio de ese mismo año luego de que no se lograsen obtener los recursos para pagar los pasivos laborales acumulados y se aceptase un plan de reestructuración. Dicho en otras palabras: si el gobierno sudafricano hubiese tenido el dinero para hacerlo, SAA sería historia.

Para fortuna de todos los que valoramos a las grandes aerolíneas bandera, una mínima expresión de SAA continuó operando en forma de carguera en vuelos de emergencia relacionados con la pandemia, empleando lo poco que le fue quedando en materia de flota, tal y como sucedió con muchas aerolíneas en estos complicados tiempos.

Una nota publicada por la compañía estadounidense de asesoría financiera, software, data y media bursátil, Bloomberg, el 11 de junio de 2020, daba cuenta que una nueva y mucho más sustentable SAA tendría 51% de capital privado, en su mayoría sudafricano.

Al leer lo anterior, quien firma esta nota comprendió que quizás hizo un muy mal favor a sus apreciados lectores al haber publicado su comentario del mes de abril, por lo cual no veía otra forma de actuar que no sea ofrecer por la misma vía una sincera disculpa, tan pronto y como SAA efectivamente se reestructurase.

Lo cierto es que el 23 de septiembre pasado SAA volvió al aire con vuelos regulares de pasajeros. ¡Felicidades! ¡Y qué envidia!, deberíamos decir los mexicanos y más quienes alguna vez formamos parte de Mexicana de Aviación.

¿Será esta la primera vez que me haya equivocado, o será la última? ¡No lo sé! Lo que sí me queda claro es que hay que tener la humildad de reconocer que como todo ser humano, uno es perfectamente imperfecto y que los errores involuntarios pueden eventualmente ocurrir. El reto sin duda es, dado el compromiso adquirido, en este caso con el medio que alberga mis notas y destacadamente con quienes las leen, en lo posible evitarlos.

Creo que en este caso la moraleja sería doble: “No adelantemos vísperas” y “siempre hay algo que aprender…”.

Gracias a mis lectores por su confianza, seguiré trabajando siempre por mantenerla y suerte al histórico aerotransporte sudafricano con su renovada y esperemos, ahora sí, sustentable SAA.

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