La tarifa aérea más cara que uno puede pagar

La verdad es que ante ciertas tarifas uno no puede resistir animarse a sentarse frente a una computadora e ingresar al portal de alguna aerolínea para adquirir un boleto de avión. De hecho así he procedido algunas veces en este 2021 en el que si algo nos debe quedar claro es que la pandemia del Coronavirus no tiene para cuando menguar, por el contrario, tiende a complicarse cualitativa y cuantitativamente hablando, es decir, se presenta de nuevas y más peligrosas formas y se esparce cada día más sobre la faz de la Tierra. ¡Ya solamente falta que alguno de los ocupantes de la Estación Espacial Internacional dé positivo!

Me entero del percance con su tren de aterrizaje delantero que sufrió hace unos días un Airbus A320 de una aerolínea mexicana de ultra-bajo costo en el aeropuerto de Puerto Vallarta, Jalisco y me entero también que entre las crónicas de lo sucedido, los pasajeros mencionan que aparentemente la operadora tenía tanta prisa para hacer la rotación en la escala y volver a despegar que los pasajeros del vuelo con destino a Monterrey, Nuevo León, ya estaban abordando el avión habiendo todavía pasajeros de llegada a bordo.

Esto quiere decir que si los hubiese, por lo menos a nivel de procedimiento, los procesos de limpieza y sanitización, por lo menos en la rotación en comento, simple y sencillamente no se llevaron a cabo.

Lo anterior no hace otra cosa que validad una hipótesis que comencé a construir conforme realicé hace un par de meses mi primer vuelo en tiempos de pandemia en el que en primera instancia decidí no dudar de lo que me compartió el personal de servicio de mi aerolínea de elección en relación a que en la misma se sanitizan las cabinas de pasajeros luego de cada aterrizaje.

Mi confianza se redujo conforme realicé vuelos adicionales en aeronaves con la misma librea en los que comencé a percatarme que eso de la sanitización no es otra cosa que básicamente un mito paliado por el discurso fundamentado o no, por parte de su personal de tráfico.

¿Cuánto puede costarle a una aerolínea realizar una sanitización preventiva básica al interior de sus aeronaves luego de cada vuelo? La verdad lo ignoro, sin embargo lo que me queda claro es que estoy dispuesto a pagar unos pesos de más por concepto de tarifa con tal de tener la “tranquilidad” de volar en un espacio libre de amenazas virales.

¡Caramba! Si en ese maravilloso espacio de visualización de aeronaves que es esa cafetería ubicada en los altos de una escuela de vuelo sobre la avenida Fuerza Aérea Mexicana en los linderos del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México me consta que invariablemente se limpia y sanitizan las mesas cada vez que son desocupadas, ¿por qué no se hace lo mismo en los aviones que tanto disfrutamos observar desde ella?

¿De qué sirve tanto discurso por parte de organismos y voceros “autorizados” del aerotransporte mundial pregonando las bondades de los blindajes sanitarios que se aplican en la industria y la calidad del aire que se respira dentro de las aeronaves para promover la reactivación de la demanda si con tal de ahorrarse costos y mantener eficiencia operativa algunas aerolíneas descaradamente obvian al cumplimiento de procesos hoy día tan importantes como son aquellos que contribuyen a que sus favorecedores no se enfermen, quizás mortalmente, por haber tenido la osadía de haberles adquirido un pasaje aéreo?

Me da la impresión que más que ofrecer tarifas ridículamente bajas, algunas aerolíneas deben comprender aún que los mejores intereses de sus favorecedores se satisfacen protegiendo su salud y su vida.