CMA CGM ANTOINE DE SAINT EXUPÉRY, “El principito” en los mares

Un asteroide, varios aeropuertos, una montaña, una rosa, escuelas, calles, un escuadrón aéreo, una aeronave, papel moneda, cafés, relojes, perfumes, obras musicales, películas… en fin, a Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) o a su obra, por cierto, coronada por un hipersensible pequeño aristócrata que se le apareció a un aviador en problemas en el desierto, no le sobran homenajes. Dada su calidad humana y literaria, mi amigo Toño sin duda se los merece.

Escribo el presente en tiempos de unas “fiestas decembrinas y de nuevo año” fuera de lo común en todos los sentidos, marcadas por enormes presiones en todos los habitantes de nuestro planeta asociadas principalmente a temas de salud, economía, inestabilidad e inseguridad.

Soy de la idea, y más en las circunstancias actuales, en las que las malas nuevas dan mucho que comentar y desgraciadamente lamentar, que los columnistas debemos darnos el lujo de compartir con nuestros estimados lectores, cuando nos sea posible claro está, temas o asuntos que inspiren positivamente el ambiente en el que nos desarrollamos, haciéndonos sentir mejor.

En este tenor, al juguetear con lo que el universo del Internet pone en la pantalla de mi computadora me encuentro con la imagen de un enorme y moderno portacontenedores de bandera francesa llamado CMA CGM ANTOINE DE SAINT DE SAINT-EXUPERY, con puerto de matrícula de Marsella, irónicamente, muy cerca de la Isla de Riou al fondo de cuyas aguas adyacentes finalmente se encontraron en el año 1998 los restos de ese avión desaparecido por más de medio siglo que Saint-Exupery pilotaba en su última misión de guerra que, por cierto, terminó con su vida.

¡Qué maravilla! ¡Un gran buque bautizado en honor de un aviador! - pensé. Y es que además de haber sido un consumado hombre de letras, Toño es todo un personaje en la historia de la aviación mundial.

Si bien no me sorprende encontrarme también con una embarcación llamada MS SHAKESPEARE o un SS VOLTAIRE, definitivamente llamó mi atención el caso del SAINT-EXUPERY, toda vez que no he logrado encontrar con un SS LINDBERGH o un SS VON RICHTOFEN en las aguas del mundo por ejemplo, lo que, a menos de haber fallado en mi investigación “a la Google”, convertiría al nombre del humanista francés como el primero de un aeronáutico surcando los mares, lo cual me parece relevante y quizás por ahí para quien me hace el favor de leer este espacio, hasta interesante.

“No pedimos ser eternos, lo importante es que nuestros actos no pierdan de pronto su sentido”, escribió Toño.

Que el 2021 sea para todos, un mucho mejor año que su antecesor. Se lo deseo de corazón.

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