Después de tanta polémica con el tema Emirates

Me entero que Emirates podría haber decidido suspender, si es que no cancelar definitivamente, sus servicios regulares de pasajeros en América Latina, salvo el caso de San Paulo, Brasil, dejando de operar en este segmento de mercado las rutas de Buenos Aires, Ciudad de México, Río de Janeiro y Santiago de Chile.

Si bien es perfectamente comprensible que ante la magnitud del desastre que ha supuesto la pandemia, muchas rutas dejen de ser operadas, lo cierto es que la suspensión de algunas de ellas cobra cierta relevancia, en especial cuando su gestación estuvo rodeada de grandes expectativas, interés o controversias.

El inicio de pocas rutas que suponga ejercicios derechos de tráfico aéreo mexicanos ha sido tan polémico, como lo que rodeó la operación de vuelos regulares de pasajeros por parte de Emirates en la ruta Dubai-Barcelona-México a partir del año 2019, disfrutando quintas libertades entre la capital catalana y Ciudad de México, por cierto disputadas principalmente por Aeroméxico.

Por ahí me vienen la mente los vuelos regulares de pasajeros a mediados de los años noventa, también involucrando derechos de quinta libertad en la ruta Kuala Lumpur-Taipei-Los Ángeles-México por parte de Malaysia Airlines, en la que el segmento californiano fue el centro del debate y la utilización de códigos de aerolíneas extranjeras en vuelos domésticos operados por aerolíneas nacionales, caso en su momento de United con Aeromar y Delta con Aeroméxico, por ejemplo.

Tomando en cuenta que Turkish Airlines no ha reiniciado operaciones en su ruta Estambul-México-Cancún-Estambul, la realidad es que en este momento no hay vuelos regulares de pasajeros entre el Medio Oriente y México, manteniéndose solamente, tal y como comenzó a atenderse el mercado los cargueros dedicados. Es más, hablando concretamente de Barcelona, ni Aeroméxico ha vuelto todavía a operarla. Emirates había mantenido cierta actividad en la ruta, pero manejando solamente carga.

No sería justo reclamar a la ahora icónica aerolínea de los Emiratos Árabes Unidos el abandonarla, aún después de tanto pleito en torno a su otorgamiento. No hay que olvidar que la oferta de aerotransporte que disfrutábamos a nivel mundial antes de la crisis del COVID-19 es historia debido a que, ya sea por razones sanitarias o económicas, la demanda simple y sencillamente no está ahí, condición que me temo tardará años en normalizarse, de ahí que la de Dubái-México resultaría ser una más de las centenas de rutas nacionales e internacionales a las que ya no podrán acceder los pasajeros del orbe.

Reconociendo que no se tratan de los enlaces más importantes para el aerotransporte de nuestro país, pero habiendo sido centro de uno de los capítulos más controversiales del ejercicio de otorgamiento de derechos de tráfico aéreo en México, considero que esta potencial suspensión merece ser comentada con mis estimados lectores, a los que no puedo desear lo mejor en medio de esta pesadilla que nos ha tocado experimentar.

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