Se reduce la oferta aérea entre México y China

Llama mi atención el anuncio por parte de Aeroméxico de abandonar, luego de 11 años, la ruta entre el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y Shanghái, argumentando para ello la necesidad de emplear los Boeing 787 en su flota en reforzar enlaces europeos, como el recientemente reestablecido servicio a Barcelona, que será operado de forma diaria tan pronto como dejen realizarse los vuelos a China.

Salvo destinos con una robusta demanda, caso por ejemplo de Madrid, las rutas de largo alcance resultan un gran desafío en materia de rentabilidad para una aerolínea como Aeroméxico.

Una estrategia que la operadora mexicana ha seguido para que vuelen en cielos de tinta negra es aprovechar su ubicación geográfica tratar de convertir al AICM en un hub en el que, por ejemplo, los tráficos asiáticos conecten con vuelos a Centro y Sudamérica y viceversa, ventaja con la que no cuentan sus competidoras que se enfrentan al reto de llenar los vuelos entre Oriente y América Latina, básicamente con tráfico con origen y destino en los aeropuertos involucrados.

Desgraciadamente para cualquier aerolínea que pretenda ofrecer conexiones en los aeropuertos mexicanos, nuestras autoridades migratorias y aduanales han virtualmente cancelado la posibilidad de que dichas conexiones tengan lugar sin mediar la necesidad de pasar por este tipo de trámites.

Lo anterior, sumado a la mala experiencia para conectar en el que ofrece el AICM, no ayuda mucho que digamos a incentivar la demanda.

Lo cierto es que no solamente Aeroméxico está reduciendo su oferta aérea entre México y China; Hainan Airlines y China Southern, con todo y los subsidios estarían recibiendo del gobierno chino, han decidido operar apenas dos frecuencias semanales sus enlaces entre el AICM y Pekín y Guangzhou, respectivamente, algo que seguramente obedece a una reducción en su demanda, la cual estaría reaccionando a los muy publicitados conflictos comerciales entre China y los Estados Unidos, y entre esta nación y México, los cuales sin duda afecta la dinámica de los negocios e inversiones, epicentro del tráfico en estos mercados.

Si consideramos que al final de cuentas Shanghái es la ciudad más grande y la más importante en términos financieros de China, y México, una de las economías líder en América Latina, no debemos descartar que China Eastern Airlines, con base precisamente en la dinámica urbe a la orilla del Río Yangtze, decida aprovechar la coyuntura y terminar por sustituir a Aeroméxico en la ruta al AICM.

Todo es posible, incluyendo, y eso es lo que me preocupa, que Shanhgái termine siendo el primero de varios recortes en la red de rutas a Asia por parte de Aeroméxico, que, por lo pronto, se mantiene sirviendo a Seúl y a Tokio.

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