Magnicharters, en medio de una compleja encrucijada

No cabe duda que los Boeing 737's operados por el Grupo Aéreo Monterrey (Magnicharters) en los principales destinos turísticos de México y en un par de ellos en los Estados Unidos (Las Vegas y Orlando), procedentes de las principales ciudades emisoras de este segmento de nuestro país, comenzando por la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, son todos unos protagonistas.

De hecho, nos hemos acostumbrado a verlos ir y venir transportando a turistas en el segmento medio de la demanda, tanto que se nos olvida que la aerolínea que la familia Bojórquez fundó en el año 1994 y que comenzó a operar dos Boeing 737-200 en vuelos nacionales de fletamento de pasajeros, alimentada por tráfico de turistas generado por la operadora de viajes Magnitur es la única gran sobreviviente de esa generación de aerolíneas mexicanas con marcada vocación turística que coloreó de originales libreas los aeropuertos mexicanos, entre las cuales destacan LATUR, la chartera creada en el año 1988 por la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) y Posadas de México y Aerocancun de los españoles de OASIS. Ambas aerolíneas por cierto operaron aeronaves de cabina ancha de Airbus (A300/310) y McDonnell Douglas MD-80's.

Conforme estas y muchas otras charteras como Quassar (¡Vaya un nombre para una aerolínea!) libraban infructuosamente esas batallas por sobrevivir en el mercado, los de Magnicharters fueron capitalizando oportunidades posicionándose exitosamente, ofreciendo un producto de calidad a precios competitivos, lo que los ha llevado a operar hoy día una flota de nueve 737's en los que transportan alrededor de novecientos mil pasajeros al año la gran mayoría de los cuales vuelan desde o hacia el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en el que realiza en promedio unas 12 vuelos al día.

El problema, y de ahí el origen de este de este comentario, es que sus 737-200, 300 y 500 ya están entrados en años (casi 30), lo cual hace pensar que quizás es tiempo de pensar en su reemplazo con aeronaves modernas y por ende mucho más eficientes en lo que a consumo de combustible toca, atractivas en lo que a comodidad e imagen para el pasajero supone y confiables a la hora del cumplimiento de itinerarios.

Asumiendo que la anterior hipótesis es válida las preguntas resultan obligadas: ¿Los resultados financieros de Magnicharters justifican tales inversiones? ¿Cuentan sus dueños con el capital o el respaldo necesario para rejuvenecer esta flota?

Me gustaría pensar que las respuestas son positivas y que tenemos Magnicharters para rato, sin embargo me temo que el panorama no es muy claro; por un lado sigo creyendo que el actual ambiente del aerotransporte mexicano en el que se vive una virtual guerra tarifaria lo único que va a terminar por hacer es consolidar la oferta mediante una reducción por medio de quiebras o fusiones de aerolíneas, y por el otro veo a sus slots como activos que fácilmente puede llamar la atención y generar interés de otras aerolíneas mexicanas que podrían adquirir Magnicharters más que nada para hacerse de ellos, condenando así a la prestigiada marca a la desaparición, tal y como ha ocurrido con operadoras de todo el mundo, incluyendo México. No hay que olvidar el caso Aero California.

Es así que creo que es tiempo de prestarle un poco más de atención a los despegues y aterrizajes de esos 737´s de Magnicharters en los aeropuertos de México, en una esas cobran todavía más relevancia en el marco de una compleja encrucijada.

Comenta y síguenos en Twitter: @GrupoT21