La pista aérea que ya mató el NAICM

Por:
Juan A. José

Si reconocemos al aeromodelismo como una rama de las actividades aeronáuticas, entonces esa pista asfaltada perfectamente marcada, con umbrales y todo, que medía unos cien metros de longitud y que era la sede de un Club Texcoco de radiocontrol (RC) se ha convertido en la primera pista aérea en dejar de operar en el Valle de México como producto de las obras de construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), en cuyo hoy bardeado perímetro se encontraba.

Eventualmente la seguirán las dos pistas del actual aeropuerto capitalino que dejarán de operar tan pronto se ponga en funcionamiento la nueva infraestructura, pero esa es otra historia.

Lo cierto es que esta pequeña pista ubicada a la altura del lago Nabor Carrillo, muy cerca de la autopista Peñón-Texcoco, durante algunos años fue el lugar de reunión de un importante grupo de entusiastas de este deporte.

Sábados y domingos decenas de aeronaves de radiocontrol alzaban el vuelo emulando de alguna manera a las aeronaves tripuladas que la sobrevolaban aproximándose o despegando del Aeropuerto “Benito Juárez”.

Debo confesar que pasó por mi mente preguntarme si por ahí no se podría generar algún riesgo de colisión entre estos tipos tráficos de aeronaves. Afortunadamente, por lo menos hasta donde yo sé, jamás se registró incidente alguno, aun cuando las capacidades y alcance de los aviones de radiocontrol parecían significativas. La pista realmente no estaba abierta al público y su acceso en auto estaba restringido, pero eventualmente era posible visitarla, algo que sinceramente valía la pena.

El aeromodelismo, al que me gusta ubicar en una categoría cercana, pero al final de cuentas distinta a los drones, a los que veo más bien con fines comerciales, militares o de seguridad, es una actividad de entretenimiento apasionante y demandante que se ha valido de la evolución en motorización, sistemas de control y materiales de construcción de fuselajes y alas, para ofrecer atractivos modelos cuya apariencia asemeja significativamente a las aeronaves que muchas veces pretende replicar.

Norteamericanos, ingleses, franceses y alemanes son famosos por lo que han logrado en la especialidad, en la que destaca un creciente número de jets. Las horas y horas que los dueños de las aeronaves, y en algunos casos, sus equipos de apoyo le dedican a su diseño, construcción, mantenimiento y a esas frecuentes reparaciones que hay que realizarles luego de cualquier mal aterrizaje parecieran demasiadas, comparadas con el breve tiempo que las naves realmente terminan por volar.

Sin embargo, los pilotos no lo ven así; para ellos cada vuelo exitoso por corto que sea y termine cómo termine, compensa con mucho el esfuerzo y los recursos invertidos.

Si bien sofisticada, y podríamos decir hasta onerosa, además de que la experiencia de operar una aeronave a distancia nunca igualará a la de volar en una de ellas, el aeromodelismo es sin duda, una opción para el disfrute de lo aeronáutico, por lo tanto, la pista del Club Texcoco seguramente será recordada por la comunidad del aeromodelismo y el radiocontrol nacionales.

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