Aerolíneas difieren entregas de aeronaves: ¿Exceso de capacidad?

Se percibe una tendencia en la que algunas aerolíneas de todo tipo y geografías están negociando con los fabricantes de aeronaves el diferimiento de algunas entregas, si es que de plano, no su cancelación.

Desde equipos de gran capacidad como el Airbus A380 por parte de Qantas y Air France, hasta aeronaves menores como los Boeing 737 cuya recepción Southwest Airlines ha pospuesto, o los cinco A320NEO que Interjet habría cancelado, pasando por aviones cuyas prestaciones han demostrado mejoran el desempeño operativo y financiero de las aerolíneas con vuelos de largo recorrido, caso de los Airbus A350 que American Airlines había encargado o los 787's de LATAM Airlines que podrían estar en duda, lo cierto es que las aerolíneas parecieran estar anticipando el no requerir ya tantos ejemplares, sea por un exceso de capacidad asociado a la estabilización del crecimiento de la demanda, por incapacidad de atenderla dada la saturación de espacios aéreos y la infraestructura aeroportuaria o por falta de personal técnico para operar las aeronaves (principalmente pilotos), y por lo tanto, están tomando medidas en materia de optimización de recursos, incluyendo una profunda revisión de sus planes de flota.

Y es que no estamos hablando de un asunto menor; las inversiones requeridas para incrementar o modernizar flotas son cuantiosas, casi tanto como no operarlas rentablemente, de ahí que las aerolíneas están siendo muy cuidadosas en este sentido. Las historias de los errores de algunas operadoras a la hora de adquirir cierto tipo de aeronaves o la cantidad del pedido son legendarias; recordemos que entre los factores que contribuyeron al fin de operaciones de esa gran aerolínea norteamericana de alcance global que fue Pan Am se encuentra el exceso de pedidos de Boeing 747 que fincó a comienzos de los años 70. Además, el oneroso y complicado proceso de selección, adquisición, manufactura, entrega y puesta en servicio supone largos plazos, de ahí que los ajustes se deben hacer con mucha anticipación.

Elegir la aeronave adecuada, calcular la cantidad exacta de unidades y el momento preciso en el que deben ser incorporadas a operación es un arte de alto riesgo, por ende, los “artistas” a cargo de esta tarea tienen que ser muy competentes y honestos, así es, honestos; para nadie es un secreto que algunas aerolíneas en algunas naciones han comprado lo que no necesitan debido a intereses ya sea de los dueños o de algunos corruptos ejecutivos o funcionarios públicos.

Es así que me da la impresión que lo que vamos a ver en los próximos años, en especial entre las aerolíneas tradicionales o las ya muy establecidas, será más bien la incorporación de aeronaves nuevas como reemplazo “uno a uno” de equipos obsoletos, si es que no una reducción en el tamaño de las flotas, en lugar de equipos para la expansión de rutas o frecuencias.

Veremos si tengo o no razón.

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