Al Sukhoi S100 sólo le falta ser ensamblado en México

Debo confesar que la idea de que una aerolínea mexicana operase una flota de aeronaves fabricadas en Rusia, desde que me enteré de ella hacia el 2011, me pareció arriesgada, si es que no descabellada.

Y es que por lo que conozco de la experiencia de operadores civiles y militares de aeronaves rusas en América Latina, si bien se ofrecen a precios de venta sumamente atractivos generalmente terminan resultando verdaderas pesadillas a la hora de operarlas, en especial en lo que toca al abasto de refacciones y el mantenimiento.

Es así que me convertí en un escéptico respecto al éxito de la decisión de Interjet de convertirse en la primera aerolínea “occidental” en ordenar y operar el Sukhoi S100 “SuperJet”, anuncio de enero de 2011 que por cierto sorprendió a muchos en las industrias del aerotransporte y las manufacturas aeronáuticas.

Si Interjet necesitaba de un avión a reacción de unas cien plazas ¿por qué arriesgarse con un avión ruso de recién diseño en lugar de irse por aeronaves probadas como son los E-Jet de Embraer o algún modelo de Bombardier? No cabe duda que la oferta de Sukhoi a la familia Alemán debió ser muy agresiva y seguramente llegó blindada con toda clase de salvaguardas para el caso de que la aeronave no se desempeñase conforme a lo prometido.

En realidad el SSJ 100 no es tan “ruso” como originalmente se podría pensar; para comenzar, en su genética tiene mucho de Boeing que viene siendo una de las más de 30 empresas del mundo entero que han participado en el proyecto, incluyendo a la francesa Snecma relacionada con sus turbinas y la italiana Alenia Aeromacci, socia mayoritaria en la empresa SuperJet International constituida en Venecia, donde se hacen los arreglos finales y entregas a clientes, incluyendo entrenamiento de las tripulaciones.

El SSJ100 inició vuelos de prueba en el año 2008 y su primera operación comercial la realizó la aerolínea armenia Armavia en el año 2011, misma que terminó por regresar muy pronto a Rusia su primer y único Sukhoi.

El hecho es que a Interjet le gusta el SSJ 100 y que las sorpresas relacionadas con el modelo, al que llama Superjet 100, no han parado, comenzando por la certificación mexicana, por su introducción al servicio a partir de mediados del año 2013 sin grandes problemas, por el progresivo incremento en el número de aeronaves ordenadas – las cuales pronto podrían sumar las 30 unidades, y por el reciente anuncio de la firma de un convenio con Sukhoi para la creación de una empresa conjunta que promueva, venda y respalde en servicio al SSJ100 y sus derivados, así como el entrenamiento del personal.

De esta manera, esta relación fabricante – operador se convierte en algo virtualmente inaudito para la aeronáutica mexicana, elevándola a niveles que trascienden el esquema tradicional de una venta de aeronaves; una maniobra que me parece menos arriesgada pero no menos sorprendente que el haber incorporado el modelo, en particular tomando en cuenta que realmente no ha resultado exitoso en otras geografías que no sea México.

De esta manera, convertida y reconocida globalmente como el principal promotor del avión, Interjet intenta capitalizar su experiencia con el equipo y sus socios. No resta más que felicitarla por su visión y arrojo y desearle toda la suerte del mundo, toda vez que sería un triunfo también para la aviación mexicana. Sólo falta que sea ensamblado en México.

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