Querétaro recibe su primer A380, que además hace aproximación fallida en el AICM

Pareciera ayer. Hace ya casi cinco años cuando quienes estábamos en ese momento en el Aeropuerto Intercontinental de Querétaro (AIQ) nos impresionamos con el aterrizaje en dicha terminal aérea de un primer Boeing 747, en ese caso un ejemplar carguero de la versión 200 del modelo operado por Kalitta Air.

Esta operación nos pareció verdaderamente extraordinaria para el aeropuerto queretano que la manejó con tanta calidad que muy pronto aterrizaron otros 747, no solamente de Kaliita, sino de otras cargueras como National y hasta de aeronaves en servicio de pasajeros que eligieron al AIQ como aeropuerto alterno para sus vuelos al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), caso de la alemana Lufthansa para sus vuelos con equipo Boeing 747-8i.

Pero, ¿el Airbus A380? Si bien debo reconocer que me sorprendió enterarme que Querétaro había sido aprobado como aeropuerto alterno para las operaciones del A380 también conozco las bondades de la infraestructura aeroportuaria disponible en esa hermosa ciudad del Bajío mexicano en la que alguna vez tuve el privilegio de vivir y trabajar.

Con alegría he constatado como es que poco a poco el AIQ se está convirtiendo en un importante alterno para el AICM, rivalizando en este sentido con Acapulco, Guerrero, al que solían dirigirse la gran mayoría de los vuelos en esas condiciones.

¡Y que se le hace a Querétaro recibir un A380!
Un vuelo muy largo entre las capitales de Francia y México tuvieron los pasajeros y tripulación del vuelo 178 de Air France el pasado 18 de abril cuando el impacto de un súbito e intenso sistema de tormentas de viento y lluvias en el Valle de México alteró las operaciones del AICM.

Ello, al grado que algunos vuelos tuvieron que irse al alterno, entre ellos el Air France que luego de permanecer en patrón de espera al noreste del aeropuerto convirtió al AIQ en la tercera terminal aérea mexicana en recibir al avión de pasajeros más grande del mundo y en la que el avión permaneció en espera de ser reabastecido de combustible y despachado, una vez autorizado nuevamente a volar al AICM en donde, para colmo de males, hizo una aproximación fallida que lo obligó a realizar un nuevo tour por el Valle de México antes de aterrizar en su destino original.

Lo bueno es que por lo menos no fue necesario desembarcar en Querétaro a los centenares de pasajeros que transportaba.

Me preocupa pensar en el reto que supondría manejar tal cantidad de gente y equipaje procedente de un solo vuelo en un edificio terminal de las características del AIQ, en donde debo confesar me hubiese gustado estar para ver la operación, y es que ha de haber resultado una imagen impresionante para quienes fueron testigos de ella, como lo fue para quienes estuvimos en el AICM el pasado 3 de abril ver a dos de ellos juntos por primera vez en ese aeropuerto.

Esos son los eventos que le ponen “sal y pimienta” a las labores cotidianas que uno realiza, lo cual siempre es bienvenido.

¡Ni hablar! El hecho es que los queretanos ya pueden presumir el haber tenido con ellos al A380. Los felicito y les deseo más éxitos.

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