Sistema de aeropuertos… ¿y las aerolíneas?

El jueves 16 de junio será quizás el día más importante en la vida de Aeromar, una aerolínea regional cuyo principal atributo es su permanencia en el mercado mexicano, ya que se ha mantenido sin cambios desde que fue creada en el año de 1987 por Don Marcos Katz, un empresario muy respetado en los medios financieros, muy querido por la comunidad aérea y empresarial de México, de Estados Unidos e Israel, quien falleció en el año de 2016.

Después de más de dos años de amagos por una huelga, los principales sindicatos gremiales del país han manifestado que la empresa está empantanada y como no hay manera de que pague sus adeudos, es indispensable que llegue a un punto de quiebre para que renazca sin los lastres que hoy arrastra.

Aeromar, no es un secreto, tiene una estructura de costos onerosa, entre otras cosas porque su aeronave crítica (el ATR-72, un avión que como su acrónimo indica es Aeronave de Transporte Regional) requiere de uso intensivo en rutas cortas y en algún momento de su vida empresarial eligió ser transporte de ejecutivos con tarifas altas para que su punto de equilibrio no estuviera sujeto a factores de ocupación muy prominentes, lo cual la ha hecho vulnerable.

No obstante, en algunos puntos estratégicos, como Salina Cruz o Lázaro Cárdenas, donde hay empresas como Pemex o en su momento Sicartsa, los aeródromos disponibles no están diseñados para aceptar aeronaves muy grandes, lo que le dio ventajas a Aeromar.

El hecho, sin embargo, es que hoy Aeromar está en una situación grave. Tanto el gobierno como los trabajadores de la empresa han manifestado a sus propietarios que están dispuestos a ayudar para que la aerolínea se mantenga, pero la situación sigue empantanada, de tal manera que la única salida que se ve posible para que permanezca sería una requisa que permita a la aerolínea continuar operando y mantener el empleo y el servicio al público, mientras los propietarios arreglan sus cuentas con el SAT y otros acreedores.

Por otra parte, el viernes se supo que Aeroméxico se deslista de la Bolsa Mexicana de Valores, posibilidad que ya se había previsto desde que la empresa entró en Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos. Pese a que se trata de un tema bursátil muchos temen que la empresa esté en problemas, sobre todo porque en su plan de negocios ante la Corte de Nueva York preveía un crecimiento acorde con la recuperación postpandemia, pero la Categoría 2 impuesta por la FAA a nuestro país, impide que el plan de negocios se cumpla.

Esto, además de las limitaciones que se están dando a la operación del AICM, ya que cualquier otra plaza -aunque esté muy cercana, como Toluca o el AIFA-, requiere crear un mercado distinto y esto equivale a calentar rutas y perder dinero en el corto plazo.

Estas dos condiciones también afectan al resto de las aerolíneas que operan en el AICM, aunque en menor medida. El problema sigue siendo el planteado originalmente: Aeropuertos sin aerolíneas fuertes y sólidas no sirven para impulsar el desarrollo. Y esto se consigue solo cuando hay cooperación gobierno-sector privado, aunque el concepto no sea políticamente correcto. Pero lo contrario, es suicida.

E-mail: raviles0829@gmail.com

Comenta y síguenos en Twitter: @GrupoT21

T21