Las auditorías aéreas que vienen

Si todo sale como las autoridades aeronáuticas esperan, dentro de 8 días estaremos realizando el ensayo general para estar listos cuando se realice la auditoría de la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA) con objeto de que nuestro país recupere la categoría 1 y lanzar nuevas rutas hacia ese país.

Este “ensayo general”, Technical Review, implica un minucioso análisis del cumplimiento de los anexos 1, 6 y 8 de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). En caso de que esta revisión fuera exitosa, la Cancillería mexicana deberá solicitar al gobierno de los Estados Unidos la realización de una nueva auditoría para recategorizar al país. Esto puede tardar entre 6 y 8 semanas en tiempos “regulares” pero no vivimos tiempos regulares, así es que la fecha es incierta.

Lo que no es incierto es el efecto que la categoría 2 tiene en nuestra industria de transporte aéreo. La propia Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) calcula que la presencia de líneas extranjeras en México ha crecido un 107% entre enero y abril, transporta 12.2 millones de viajeros, 8.7 millones (el 71.3% del total) lo hacen en aerolíneas estadounidenses.

Hay también algunos cálculos en el sentido de que el país ha perdido por esta condición alrededor de 5 mil millones de dólares (250 mmdd), cifra que se antoja muy corta si lo comparamos con la degradación del 2010, cuando en 6 meses se perdieron 2 mil 300 mmdd.

En todo caso, la aviación de un país sirve para dirigir la actividad turística y comercial hacia las zonas que el país requiere desarrollar, aprovechando sus ventajas competitivas ya sea porque tiene una oferta cultural o ambiental interesante o porque puede aprovechar su industria para la exportación.

Y si las decisiones de hacia dónde volar no las toman los nacionales sino los extranjeros, nunca se tendrá la capacidad de desarrollar las zonas que le interesan al país, sino aquellas de donde las empresas externas sacarán más provecho, que no necesariamente está alineado con el objetivo nacional.

Dicho esto, sería deseable que la Technical Review arroje resultados satisfactorios y que la auditoría de la FAA se resuelva lo antes posible para que empecemos a ver los resultados en el corto plazo. Pero aún falta una siguiente auditoría cuya importancia no es menor, nos referimos a la que la OACI ha estado posponiendo con la idea de dar espacio a terminar la que está pendiente con la FAA.

En el caso de la OACI, la auditoría se hace sobre los 19 anexos de esta organización y es en cierto sentido más complicada, pero no implica sanciones del tipo categoría 2 o lista negra que en su momento realizaba la Unión Europea.   

OACI tiene la política declarada de “Ningún país se queda atrás”, lo que significa que hay apoyo de la organización para que todos los países del orbe -no importa el nivel de desarrollo, o cuán ricos o pobres sean- tengan acceso a la ayuda de OACI y de los países y compañías que colaboran en la industria, para que se pongan al día y vayan avanzando en el cumplimiento de las normatividades. El único asunto es que toda la información es pública. Buena práctica, pero dejará al descubierto las vulnerabilidades.

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