Espacio aéreo ¿fuerte y claro?

Uno de los problemas que enfrentaron a la industria y los tripulantes de aeronaves con las autoridades de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) fue la fraseología que se utiliza en las comunicaciones entre pilotos y controladores de tránsito aéreo. Parece absurdo, pero hubo detalles como las indicaciones para descender hacia el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que se convirtieron en un verdadero “issue”, el cual fue enfrentado por la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) con especial empeño.

Tomando en cuenta que varios de los miembros de IATA (aerolíneas extranjeras que vuelan a México) mostraron su desconcierto y preocupación por la proliferación de alarmas de proximidad al terreno, posibilidad de accidentes CFIT o eventos de aproximación entre aeronaves (TCAS), es decir, cuestiones de alto riesgo para todos los involucrados: aeronaves, tripulantes, pasajeros y habitantes de Ciudad de México, tanto las aerolíneas como los pilotos a nivel mundial prefirieron manifestar su inquietud que continuar con la situación que el organismo Seneam creó, con un rediseño de espacio aéreo apresurado y sin entrenamiento suficiente para los controladores.

El asunto de la fraseología que, muy en el fondo, se sintetiza en la frase “descienda vía (aquí se explicita el procedimiento)… excepto mantenga (determinada altitud)” terminó por colmar el plato: un tema muy técnico pero que pone en contradicción las formas utilizadas por la Agencia Federal de Aviación (FAA)  de los Estados Unidos con las que suele usar la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO por sus siglas en inglés) y que causó enorme confusión en la de por sí confusa y caótica situación en que dejó el espacio aéreo quien fungiera como director de Seneam hasta la primera semana de mayo.

Este detalle desnudó por completo las formas y los usos que solía mantener dicho funcionario, lo que incluía, por ejemplo, ocultar reportes de incidentes, reservar información crítica y, sobre todo, negarse a escuchar otro punto de vista que no fuera el oficial.

Gracias a las misivas de los organismos internacionales que -esas sí- se oyeron Fuerte y Claro, las autoridades decidieron abrir el juego y admitir en una mesa de trabajo a todos los agentes de la industria, incluido el sindicato de controladores al que se había hostigado continuamente y a uno de los actores principales del asunto, la consultora francesa NavBlue a la que se le ha cuestionado desde varios frentes.

Aunque se está lejos aún de llegar a destrabar el galimatías en que se convirtió el tránsito aéreo en el Valle de México, ya es un avance el hecho de que existan las mesas de trabajo que, ojalá, no sólo se mantengan como vía de análisis y de resolución de la situación, que puede incluir cambios sustanciales al rediseño del espacio aéreo. Es plausible y deseable, que dichas mesas permitan llegar a una política consensada en el sector, una meta en la que la industria ha insistido y que parece ser uno de los objetivos de la AFAC en cuanto se logre recuperar la Categoría 1 de seguridad aérea en la FAA.

Esperemos que la buena disposición del nuevo subsecretario de Transportes alcance para ello porque lo que sigue no será tampoco un día de campo: hacer posible y compatible la interacción armónica entre el AIFA y el AICM.

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Revista mayo 2022