Control de tránsito aéreo, AICM, tolvaneras…

Una vez que las mesas de trabajo entre controladores, pilotos, industria y autoridades han empezado a tomar ritmo, el cúmulo de problemas que tienen que analizar y buscar la forma de solucionar sigue creciendo. No es sólo el problema de la fraseología, que ha empezado a componerse gracias a un pequeño manual para que se despejen las dudas, sino en temas como el análisis serio del rediseño del espacio aéreo.

Aunque el subsecretario Jiménez Pons no considera, en principio, que deba darse marcha atrás en esa decisión, si del análisis técnico desapasionado y, sobre todo, sin los intereses que había de por medio, se llega a otra conclusión, parece que habría la apertura para reconocerlo. Por eso mandaron traer a NavBlue, la consultora francesa responsable de ese trabajo y sin duda esto debería provocar una reestructura severa de Seneam, el pobre organismo que se puso en manos de quienes evidentemente no estaban capacitados para manejarlo.

Ahora, es apremiante que los recursos que se le han asignado a esta dependencia se enfoquen en capacitación real para evitar que los procedimientos aprobados no se cumplan por desconocimiento, pero también, en cubrir las plazas que son urgentes: para dar un ejemplo, cada controlador debe tener un asistente y actualmente hay asistentes para dos o más controladores de tránsito aéreo. 

Esto implica que en los hechos las aeronaves que están siendo controladas no tengan la suficiente vigilancia con lo que ello conlleva. No es alarmismo: es una constatación de hechos que se denunciaron con tiempo y no se atendieron.

Otros temas que las mesas de trabajo deben resolver tienen que ver también con el uso y reparto de los slots. Aunque es verdad que las autoridades son las responsables de mantener el orden en este punto y de volver a instalar el Sistema de Control de Flujo, el slotix y la operatividad del Comité de Horarios y Operaciones, tres herramientas que sirven para ello y que se dejaron de lado, también es cierto que sin el consenso de todos hoy, las cosas no van a fluir porque el caos ha llegado demasiado lejos con las alertas de proximidad al terreno, los incidentes de casi-colisión, el ocultamiento de información y las condiciones deplorables del AICM.

Por ello, es necesario que se destinen recursos para darle mantenimiento a esta infraestructura y entender que existe una deuda financiera, cuyos abonos deben salir de las TUA del AICM.

No obstante, hay otro hecho que no se ha tomado en cuenta. El domingo pasado Ciudad de México y su aeropuerto volvieron a sufrir una intensa tolvanera. Recordemos que en los 60 esos fenómenos sucedían frecuentemente debido a que el exlago de Texcoco se encontraba seco. El Plan Texcoco reforestó la zona con Tamarix para lo cual se instalaron kilómetros de mangueras para alimentarla. Esto evitó las tolvaneras y saneó el ambiente de la región.

En el año 2014 se retiraron las mangueras y el Tamarix para preparar el terreno para la construcción del Nuevo Aeropuerto. Una vez cancelado este, sin embargo, a nadie se le ocurrió volver a instalar las mangueras y poblar de arbustos el lecho de ese humedal para evitar que las tolvaneras afecten la salud de los habitantes de la zona. Otro pendiente.

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Revista mayo 2022