¿Espacio aéreo militarizado?

Las decisiones para que el Estado mexicano se haga cargo de actividades económicas que le pueden dar mayor capacidad de gestión, parecen ir en sentidos divergentes.

Mientras los recursos del subsuelo son objeto de feroces disputas, el espacio aéreo y su uso parecen quedar difusos entre la intervención que se le quiere adjudicar a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el intento de controlar técnicamente a las aeronaves (donde se percibe un estrepitoso fracaso) y la forma pintoresca como cada secretaría de Estado pretende distribuir las libertades del aire para que transiten aeronaves nacionales y extranjeras.

Así, llamó la atención la iniciativa que envió el Ejecutivo al Congreso para crear un Centro y un Consejo que vigilen y protejan el espacio aéreo mexicano, con funciones que desde siempre ha tenido el Estado, pero que por diversas razones quedaban desarticuladas.

Si somos muy realistas, la actuación del organismo Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam) ha dejado mucho que desear en esta administración, por lo cual es lógico pensar en que el descuido en de nuestro espacio aéreo requiere de una vigilancia real y mayor, ya que Seneam pierde demasiado tiempo en problemas internos y luchas antisindicales y ha dejado en segundo lugar la seguridad operativa.

En la exposición de motivos, la iniciativa consigna 720 alertamientos aéreos de aeronaves que no se ajustaron a la normatividad y detalla una gran cantidad de factores que inciden nagativamente en la seguridad aérea, como licencias falsas, aeronaves sin mantenimiento, vuelos clandestinos o sin plan autorizado, todo ello producto de la inobservancia de la ley y de una vigilancia laxa.

Sedena tiene identificados a 281 pilotos, 274 aeronaves y 26 empresas que han operado con anomalías en el lapso de dos años y esto no es poco. Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿de verdad necesitamos más intervención militar en la aviación nacional? Cada día hay más funciones y ámbitos relacionados con el transporte aéreo (aeropuertos, dependencias, etc.) en donde se anuncia la operación de mandos militares. ¿De verdad los civiles han sido tan malos en la gestión del transporte aéreo?

Es posible que la nueva coordinación ayude a enfretar con mayor éxito desajustes como el de Seneam, pero también es importante que exista algo más que un Centro y un Consejo operativo: necesitamos una política pública concertada. Es increíble que a estas alturas haya funcionarios ofreciendo a aerolíneas extranjeras quintas libertades como si fueran caramelos. Incluso hay quien piensa que “el cabotaje no es tan malo”, cuando es obvio que dejar en manos de cualquier otro agente externo la conectividad de nuestras regiones, nos ata de manos ante cualquier contingencia y nos hace dependientes de decisiones geopolíticas que nos lesionan.

Necesitamos que nuestra aviación sea considerada estratégica y prioritaria, que más que una coordinación gubernamental, exista un acuerdo entre aerolíneas, gremios, operadores y el Gobierno federal, para que las decisiones sean tomadas con criterios que impulsen el crecimiento de todos.

Cada decisión tomada tiene consecuencias. Inhibir la creación de un hub en el centro del pais llevará a más crecimiento en los hubs de Guadalajara y Monterrey, en detrimento de regiones vulnerables. ¿Se habrán dado cuenta de ello los que están gestionando la limitación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México? Es importante que lo mediten.

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