En busca de la resiliencia

El rebrote del COVID-19 en la temporada otoño-invierno puede ser la puntilla que termine de herir o la palanca que lance hacia adelante a la industria aérea. Todo depende de cómo asuma la industria el gran reto que tiene delante, de la capacidad de los gobiernos para entender cuál es la aportación del transporte aéreo en las economías del mundo y el papel de los Estados en la reactivación del sector.

Mientras Europa se empieza a empantanar en un nuevo período de cierre de operaciones como consecuencia de nuevos contagios cuando inicia la temporada de frío, para Estados Unidos aún no es claro cuál será la política que adoptará el gobierno y en América Latina se tienen resultados mixtos, depende del país que estemos analizando.

Así, las naciones australes están en una situación más vulnerable porque decidieron adoptar políticas restrictivas. Argentina es un ejemplo, sus aerolíneas han decidido fusionarse, tal vez en espera de un apoyo gubernamental, pero la recuperación del tráfico aéreo se ve complicada. En Chile también hay problemas pues su aerolínea LATAM Airlines Group opera al 26 por ciento.

Los países con mejores perspectivas son Brasil y México que alcanzan ya entre 85 y 90% de recuperación, lo cual es lógico si tomamos en cuenta que ambas naciones tienen una aviación doméstica fuerte, aunque Brasil es especialmente poderoso en este segmento. Lo que aún está en veremos es el reposicionamiento del tráfico internacional hacia la región, debido a lo que ocurre en Europa y a que el sudeste asiático aún no ha logrado restaurar al cien por ciento sus viajes extrarregionales.

Durante la Asamblea General del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI por sus siglas en inglés), organismo que encabeza Luis Felipe de Oliveira, se analizó la situación y una de sus conclusiones más importantes es que la clave de la recuperación para el transporte aéreo será que el trabajo se haga en conjunto con las autoridades de salud internacionales, nacionales y regionales, para que el uso de pruebas, prácticas de higiene y sanitización, controles y otros elementos que se adopten con base en evidencias científicas médicas.

Sólo a través de este trabajo conjunto es que se puede recuperar la confianza de los pasajeros y de los operadores de turismo, de logística y otros de cuya ayuda depende el empuje que se le dé al transporte aéreo en la época COVID. Para lograrlo, es que ACI propone la creación del programa de acreditación sanitaria, una nueva encuesta de salida, un test de ASQ Global Traveler para monitorear la experiencia de los pasajeros y otras medidas que contribuyan a aumentar la resiliencia de la industria.

Son excelentes propuestas que sin duda se verán completadas con lo que se discuta en la Asamblea General de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA por sus siglas en inglés) que inicia el día 24 de manera virtual y cuyo anfitrión es KLM, la aerolínea comercial más antigua del mundo.

En ese espacio se podrá analizar la situación que guarda la industria global y las acciones que tomará este grupo, y que suelen estar en consonancia con la ACI y con lo que desarrolle por su parte la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que agrupa a los gobiernos.

Ojalá encontremos un nuevo marco que permita fortalecer una vez más a la industria. ¡Urge!

E-mail: raviles0829@gmail.com

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