De auditorías y otros escollos

La auditoría que la Agencia Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA por sus siglas en inglés) realiza cada 10 años a nuestro país siempre ha sido polémica. ¿Por qué -se preguntan algunos- tenemos que permitir que otro país audite a nuestra aviación? ¿Y la soberanía?

Lo que se audita es el cumplimiento de los anexos al Convenio de Chicago de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) que es su órgano gestor. México fue fundador y signatario, no sólo del Convenio sino de los anexos de OACI y, desde luego, de los 3 que revisa la FAA, con cuyo cumplimiento esa agencia se siente segura de permitir la entrada de las aeronaves a su espacio aéreo y aeropuertos.

Por lo regular, la propia OACI hace su auditoría un año después. Y esta vez de todos los 19 anexos que México ha firmado y que incluyen todo género de aristas de la aviación civil, incuso áreas como la investigación de accidentes o el estudio del terreno de ubicación y el circundante a un aeropuerto que tendrá operaciones comerciales. Sería muy interesante ver cómo se da la auditoría de OACI en estos renglones, pero ya será el próximo año.

Por lo pronto, lo que sabemos es que esta vez, la auditoría de la FAA, como todo lo que ha ocurrido en el mundo, ha sido atípica. En lugar de que llegaran los auditores al país para hacer revisiones, el procedimiento se hizo en línea.

De esta forma se auditaron los anexos 1 (licencias del personal técnico-aeronáutico), 6 (operación de aeronaves) y 8 (aeronavegabilidad de aeronaves), que involucran 8 rubros: Legislación aeronáutica primaria; reglamentos operativos específicos; sistema de aviación civil estatal y de vigilancia de la seguridad operacional; cualificación y formación del personal técnico; orientación técnica, herramientas y suministro de información crítica para la seguridad; obligaciones de licencia, certificación, autorización y aprobación; obligaciones de vigilancia y resolución de problemas de seguridad (safety).

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La idea de la evaluación, cuyo nombre es IASA (International Aviation Safety Assesment Program), es asegurarse que el país que está siendo auditado cumpla cabalmente con las disposiciones de los anexos de la OACI en materia de seguridad operacional, con lo cual la FAA garantiza que las aeronaves procedentes de dicho país no serán un peligro en el espacio aéreo de los Estados Unidos ni en sus aeropuertos.

La auditoría inició el 19 de octubre, pero por las limitaciones de la pandemia no pudo finalizarse el 31 de octubre como estaba previsto, aunque el avance es de un 90% y culminará en febrero próximo. La ventaja es que, aunque hubo algunas observaciones (22 en total), éstas podrán ser solventadas casi en su totalidad en los 3 meses siguientes, antes de que finalice la auditoría, con lo cual esta será, quizás, la primera vez que se dé un proceso con mayor fluidez, pese a los retos que implicó digitalizar toda la información que se requiere para soportar los argumentos.

Del resultado de la evaluación se determina si el país puede seguir operando en Categoría 1 (es decir, satisfactorio) o va a Categoría 2 (no satisfactorio). Recordemos que en 2010 México estuvo en Categoría 2 después de la auditoría y aunque no es apuesta, esta vez no hay dudas de que permaneceremos en Categoría 1.

E-mail: raviles0829@gmail.com

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