Enfrentar el déficit de operadores con tecnología, se puede

A lo largo de la historia de la industria del transporte, el factor humano ha sido uno de los elementos principales para su evolución e impulso. Hoy esta industria, que nos ha permitido seguir en movimiento y que durante la época más álgida de la pandemia nos dio acceso a suministros esenciales, está atravesando la que probablemente sea una de las mayores crisis de su historia.

Según estimaciones de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) el incremento de las operaciones logísticas y de transporte, así como las condiciones laborales que están viviendo los operadores, han provocado un déficit de 50 mil personas en este sector. Esto ocasiona cuellos de botella en la entrega de mercancías, así como pérdidas en toda la cadena de suministro.

La inseguridad de las carreteras, así como los largos periodos de tiempo que pasan los transportistas en sus unidades -a veces con turnos de trabajo de entre 18 y 20 horas- han provocado que esta escasez de operadores sea más aguda.

De hecho, la organización DataMÉXICO expone que para finales de 2021 la fuerza laboral comprendida por conductores de camiones, camionetas y automóviles de carga trabajó alrededor de 50 horas semanales siendo la edad promedio de los operadores 39.9 años.

Hacer frente a esta problemática requiere la cooperación de diferentes entidades tanto a nivel público como privado. Y si bien aún estamos lejos de resolver este tema, hoy podemos hacer uso de herramientas que permitan agilizar los tiempos de entrega facilitando así la labor de los operadores.

Hoy, contamos con las herramientas tecnológicas para hacer más eficiente la operación de cualquier industria. En el caso particular del transporte existe, por ejemplo, la tecnología de optimización de rutas que puede lograr mediante el uso de modelos matemáticos e inteligencia artificial hasta un 31% más de eficiencia en cuanto a los kilómetros recorridos en Latinoamérica.

Lo anterior permite reducir los tiempos que los operadores pasan en sus unidades al elegir las rutas más cortas y seguras. Además, la inteligencia logística ayuda a tener visibilidad en tiempo real de la ruta del vehículo por lo cual agrega un elemento de seguridad a su labor.

Si bien este tipo de interfaces, amigables con el usuario, no son una solución permanente al problema, sí funcionan como un apoyo para todos los elementos de la cadena. Por un lado, los transportistas pueden optimizar recursos y hacer frente a las necesidades de entrega de sus clientes; mientras que los operadores pueden gestionar de mejor manera su tiempo en ruta.

Así, la tecnología se convierte en un aliado para eliminar las fricciones en la cadena de suministro y en un catalizador para ayudar en esta crisis que enfrenta la industria. Si no usamos la tecnología para el beneficio y apoyo del capital humano entonces no estamos haciendo un verdadero cambio.

Pongamos, desde nuestro campo de acción, un granito de arena para mejorar las condiciones de aquellos que han ayudado a que el mundo no se detenga.

Te invito a revisar mi columna anterior: ¿Cómo la inteligencia logística te ayuda a disfrutar el antojo del día?

Eyal Shats es cofundador de la startup chilena dedicada a la optimización logística SimpliRoute, con más de 3 años de presencia en México. Actualmente se desempeña en el cargo de Chief Estrategy Officer preparando su arribo a Miami, desde donde comandará el plan de aterrizaje que la startup prepara para Estados Unidos.

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