La trazabilidad y la gestión de crisis son procesos logísticos

En tiempos de crisis somos juzgados por cómo gestionamos la crisis.

De acuerdo con mi experiencia profesional, todos los consejeros de empresas con responsabilidad corporativa tenemos en la agenda operativa al menos dos temas con carácter permanente, y que siempre llaman la atención:

Trazabilidad de los productos fabricados o comercializados y gestión de crisis, just in case.

En estos días los medios de comunicación nos vuelven a informar de algunas crisis en productos alimentarios, pero no será desde esta tribuna quien emita juicio alguno, ya que ello le corresponde en su momento a las instancias competentes, pero en cambio sí debemos y queremos reflexionar acerca de la temática en cuestión.

La trazabilidad, que tuvo un gran impulso a finales de la década de los 80, en respuesta a la crisis debida a la encelopatía espongiforme en la carne de vacuno, más popularmente conocida como la “crisis de las vacas locas”, lo cual ayudó mucho a todas las cadenas de suministro para identificar rápidamente y de forma inequívoca sus productos desde el proveedor en origen hasta su destino en el cliente.

De aquí la afirmación de que la trazabilidad es un proceso logístico que debe de estar en manos de los profesionales logísticos, a través de los subprocesos de planificación, aprovisionamiento, fabricación, distribución, devolución y gestionando todo mediante el ERP u otros sistemas de información instalado en las empresas.

Hoy en día los sistemas de codificación y lectura, los sistemas de información y los procedimientos APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico) son tan eficientes y tienen tanta colaboración desde las asociaciones globales tipo GS1, que es prácticamente imposible no disponer de un sistema de trazabilidad apropiado que cumpla con toda la normativa vigente.

Por último, si tenemos la trazabilidad adecuada, con los sistemas apropiados y los profesionales logísticos capacitados, el consejero de turno solo debe de exigir a su equipo y su empresa que dichos sistemas sean probados con éxito al menos una vez al año, para comprobar no solo la eficacia y eficiencia del sistema, sino también las capacidades de reacción de sus profesionales.

Con relación a la gestión de crisis en la cadena de suministro, debemos apuntar que vivimos en un mundo cada vez más complejo, donde la mayoría de las veces la implicación humana por acción u omisión es el detonante de las crisis.

Aquí también decimos que la gestión de crisis también es un proceso logístico, porque en todos los casos algunos de los subprocesos mencionados o todos están dentro del alcance logístico, si bien en la gestión correcta de la crisis se debe de apoyar gran parte con el departamento de relaciones externas para coordinar a tiempo toda la comunicación y su información antes, durante y después de la crisis.

En los últimos años crisis de todo tipo se vienen sucediendo de forma constante: pandemias como la COVID-19, tormentas como Filomena, erupciones volcánicas como La Palma, guerras locales como la invasión de Ucrania, etc., que afectan de una manera crítica a la cadena de suministros y sus operaciones logísticas.

Este tipo de crisis y otras afectan al normal funcionamiento de la cadena de suministro, porque rompen la cadena, imposibilitan trabajar con normalidad y con cierta frecuencia, precisan también de una retirada de productos distribuidos.

Por lo tanto, todas las empresas y sus cadenas de suministro deben de estar preparadas para poder enfrentarse a cualquier crisis. La crisis no avisa, pero si emiten señales con cierta antelación, de aquí la importancia de estar preparado y prevenido para contener y controlar la crisis en las primeras horas o días para dar una respuesta ágil y coordinada.

Para ello es crucial tener un equipo de gestión de crisis basado en el análisis de riesgos de la empresa y procedimientos probados para analizar los distintos escenarios de actuación que resuelvan la crisis. Cuando la crisis se ha superado es muy importante evaluar las acciones tomadas para mejorar los planes de contingencia y comunicar las lecciones aprendidas a toda la organización.

Todas las empresas y sus cadenas de suministro son susceptibles a lo largo de su ciclo de vida de experimentar distintas crisis.

Te invito a leer mi columna anterior: El cliente interno

José Luis Galiana es presidente y fundador de RALOG - Red de Ayuda Logística, la asociación española sin ánimo de lucro de los profesionales logísticos, director ejecutivo del Foro Iberoamericano de Logística (FIALOG) y fundador del Foro de Expertos Logísticos (FELOG) de Caleruega. Anteriormente, fue miembro del Comité de Dirección de Unilever (España) en la unidad de negocios de productos personales y del hogar, como director de cadena de suministro y relaciones externas y presidente del Comité de Logística y Transporte en AECOC.

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