La evolución del transporte de carga

¿Qué ha pasado recientemente con las cadenas de valor globales?

El transporte de carga (freight forwarding) terrestre es un proceso que desde el exterior puede parecer sencillo; transportar de un punto A a un punto B una carga. Sin embargo, el mundo ya no es como en el siglo XVIII donde Thomas Meadows and Co. Ltd. ofrecía los primeros viajes mercantiles de carga. Las cadenas de suministro eran pensadas regional y nacionalmente; los proveedores, distribuidores y consumidores se encontraban cercanos unos de otros.

Ahora, el mundo se volvió global, las cadenas de suministro se ampliaron y la internacionalización dio paso a intercambios comerciales masivos de un país a otro. Fue así como, por ejemplo, contenedores procedentes desde China, Brasil y Alemania comenzaron a viajar con más frecuencia por mar hasta llegar a Estados Unidos, Europa y Medio Oriente.

El mundo dio paso a cadenas de suministro mundiales y este efecto se pudo apreciar con las disrupciones a raíz de la pandemia de la COVID-19. Un ejemplo es el sector automotriz que manufactura y ensambla globalmente utilizando una cadena de suministro justo a tiempo (JIT). Su fragilidad se hizo evidente ante la escasez de diversos componentes fundamentales como los microprocesadores, cuya cadena productiva y de suministro no se da abasto para atender las necesidades de este sector, el de telefonía, computación y muchas otras industrias que los utilizan.

Por otro lado, el comercio electrónico ha resultado en un gran catalizador de las cadenas de suministro mundiales. El sector del comercio electrónico global experimentó un aumento importante de su participación en las ventas al menudeo, pasando del 16% al 19% en 2020. Hoy se puede comprar cualquier producto a nivel global y no solo localmente. Esto se refleja en el servicio de Courier, Express y Parcel (CEP) cuya valuación en 2020 fue de 368 billones de dólares y se espera un crecimiento anual compuesto (CAGR) de 5.2% del 2021 a 2026.

Esto ha repercutido en las actividades de la industria de transporte de carga terrestre, ya que ha surgido la necesidad de regionalizar y microsegmentar las rutas de la cadena de suministro. Las empresas están replanteando su cadena de abastecimiento hacia proveedores locales o regionales que les permitan hacer màs eficientes su logística y complementar su estrategia internacional.

Los cambios no solo se enfocan en cómo la oferta y la demanda convergen. La cadena de suministro ha sido afectada de manera considerable en sus procesos administrativos, no solo se trata de tenerlos bien documentados, sino de tener la trazabilidad del cumplimiento de la carga y la ruta en cada una de las fases del viaje. Esto también conlleva una profesionalización del personal logístico a fin de que puedan utilizar la tecnología a favor del consumidor final y de las partes involucradas en el proceso.

Aunado a esto se requiere la estandarización de los procesos con estrictos controles de calidad, no solo se trata de la entrega de un paquete o de un contenedor, sino del seguimiento en todo momento de su movimiento, desempeño y condiciones de viaje.

La revolución tecnológica traza el camino del sector logístico

Estas evoluciones tecnológicas se han venido consolidando a lo largo de los últimos años y la pandemia las ha hecho aún más evidentes. Hoy es difícil pensar en empresas que no estén considerando la optimización de su cadena de suministro a través de la tecnología. La adopción de soluciones innovadoras ha permitido mejorar la administración de los activos de transporte mediante información puntual sobre su desempeño en cada viaje y potencialmente las predicciones de su desgaste y mantenimiento, así como de información más clara sobre el comportamiento de los choferes en ruta, previniendo accidentes y permitiendo parámetros de evaluación, capacitación y mejora del capital humano.

Las innovaciones tecnológicas no van a detenerse. Las empresas continúan trabajando para automatizar la cadena de suministro, desde el almacén hasta vehículos autónomos que tengan la capacidad de hacer la entrega por sí mismas, ya sea directo a un consumidor o de un centro de distribución a una tienda. Esta necesidad se ha acentuado en años recientes dada la creciente demanda de viajes y la alta rotación de conductores, que no siempre son capaces de cubrir las largas horas de jornada.

Otro punto importante es el uso de fuentes de energías renovables en la cadena de suministro. Por ejemplo, grandes almacenes como Walmart tienen contratos de autoabastecimiento de electricidad proveniente de fuentes renovables. Asimismo, las flotas de vehículos están en proceso de electrificación mejorando la huella de carbono. Más allá de la publicidad verde, el tener cadenas de suministro con huellas de carbono mínimas puede representar en el largo plazo un beneficio común que representará la continuidad del negocio.

Sin embargo, ninguno de estos avances tecnológicos logrará su impacto en las carreteras y los viajes terrestres si la infraestructura para respaldarla no se encuentra disponible. La cadena de abastecimiento es como una gran red que requiere la infraestructura adecuada para poder tener una conectividad efectiva y un alcance no tan solo regional, sino global. La tecnología ha sentado las bases de esta red interconectada, haciendo más evidente la necesidad de una infraestructura y nivel de conectividad que soporte los datos y la información de cada viaje.

Mejorar las condiciones de las carreteras y establecer mayores puntos de conectividad son necesarios en la evolución del uso y adaptación de estas innovaciones. Así que la adopción de la red 5G y la disminución del costo en los componentes del Internet of Things (IoT) permitirá a lo largo del tiempo una visibilidad mucho más puntual, a costos asequibles y una red mucho más conectada y colaborativa.

Con esto surge también el reto de construir comunidades en esta industria, que respalden las operaciones, la integración de oferta y demanda y permitan hacer de la cadena de suministro un proceso más flexible y adaptable. Es aquí donde tecnologías nuevas, como blockchain, pueden brillar.

Los cambios en la cadena de abastecimiento se han dado de manera acelerada en los últimos meses. La expectativa es que se sigan gestando de manera rápida y constante, ya sea por volumen en cientos de contenedores o por el consumo individual en cientos de paquetes. Esta demanda espera superar las 25 toneladas de transporte terrestre en 2045 solo en Estados Unidos.

De forma que se requiere que todos los participantes sean innovadores y adopten tecnologías para beneficio de este sector y del consumidor final. Por mucho que el mundo haya cambiado hacia un movimiento global, siempre existirá la necesidad de un transporte local o regional para completar el proceso de la cadena de suministro.

Héctor Shibata Salazar es profesor adjunto de EGADE Business School y director de AC Ventures Fund. En esta entrega también participó Ana Aguilar, inversora VC.

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