El camino a la utopía es una realidad: IoV para la transformación de la flota

La telemática moderna del automóvil es un puente de conexión entre el presente y el futuro, ya que permite una transmisión de datos más eficiente y una actualización más sencilla. Al mismo tiempo, reduce los costos para el fabricante y mejora los hábitos de conducción, promoviendo una cadena de inteligencia y mantenimiento entre vehículos cada vez más complejos y conductores cualificados. El Informe de Tendencias Tecnológicas de Flotas 2021, de Automotive Fleet, afirma que en el año 2020 se produjo un incremento interanual de 8% en el número de flotas que utilizan la telemática.

El Internet de los Vehículos (IoV) es el siguiente gran paso en la administración de flotas de próxima generación, ya que está diseñado para satisfacer las necesidades de las empresas que quieren aprovechar y optimizar el uso de los recursos pero que cuentan cada vez con un presupuesto más limitado; también es un gran aliado para aquellos que buscan crear servicios de valor añadido utilizando la tecnología como un habilitador

Según Statista, en América Latina se espera que haya 513 millones de nuevas conexiones de Internet de las Cosas (IoT) entre 2020 y 2025. En este sentido, se estima que el segmento de vehículos inteligentes generará 7 millones de nuevas conexiones en el periodo, mientras que el de ciudades inteligentes se espera que alcance los 17 millones. Tarde o temprano, todas las empresas de flotas tendrán que reinventarse a sí mismas, convirtiéndose en impulsadas por los datos.

La conectividad proporcionada por la telemática en conjunto con la inteligencia IoV, transformará la industria del automóvil en un ecosistema compuesto por la integración de sensores, nubes y apps en los vehículos para hacerlos ultra conectados y generar así un sector unificado que permita la conectividad de los coches, el mantenimiento predictivo, la gestión de flotas, etcétera.

El desarrollo del IoV ha contribuido a la aparición de sistemas de gestión de flotas impulsados por el IoT. Los vehículos llevan incrustados múltiples sensores que permiten la medición del peso, el seguimiento de la ubicación, la gestión de las rutas, etc., lo cual ayuda a superar algunos retos clave de la administración de flotas. Existen múltiples formas en las que el IoV puede mejorar las operaciones comerciales de todos los involucrados en la industria del transporte, mejorando la propuesta de valor y minimizando los riesgos.

Incremento de la seguridad en el transporte

Una de las mayores ventajas que puede ofrecer el IoV es proporcionar una evaluación mucho más precisa y rápida de cualquier situación en el camino. De esto se encargan principalmente los sensores y el software que procesan la velocidad de los coches, la temperatura de la carretera y el número de coches en cualquier intersección. Cada uno de estos datos es recogido por los sistemas de control telemático.

Además de eliminar el error humano, estos sistemas también pueden controlar el estado de las distintas partes mecánicas de los vehículos inteligentes y alertar a los gestores de flotas de cualquier posible mal funcionamiento antes de que se produzcan accidentes.

Empoderar al conductor

Un dispositivo inteligente o un smartphone conectado a un vehículo ofrece un control y una visibilidad únicos, además de proporcionar una experiencia agradable y segura al volante. Los conductores pueden utilizar una app para activar la alarma o desactivarla mediante un código o su huella dactilar, obtener informes de cada viaje que incluya la duración, la distancia y la velocidad, localizar el coche en el mapa, encender o apagar las luces de emergencia y recibir notificaciones sobre el estado del coche y sus componentes.

Y todo ello sucede mientras las empresas pueden ver en tiempo real la ubicación y la velocidad del coche, supervisar a distancia si es necesario y recibir notificaciones inmediatas en caso de alarmas, accidentes u otras emergencias.

Reducir el consumo de energía y los gastos de funcionamiento

El transporte inteligente también puede optimizar el uso de combustible, electricidad y recursos naturales. Por ejemplo, los semáforos convencionales funcionan con temporizadores, consumiendo más electricidad y proporcionando menos eficiencia que las luces inteligentes que se ajustan a la situación de la carretera.

La mejora del rendimiento y la asignación de recursos que garantiza la tecnología de los vehículos conectados, también reducirá los gastos de funcionamiento y mantenimiento. De este modo se salvarán muchas vidas y se reducirán otros peligros asociados a la conducción. Con todo a nuestro alcance a través del IoT, no es de extrañar que cada vez más dispositivos como los vehículos, independientemente de su tamaño, sean también más inteligentes.

Con este panorama, tanto las empresas como los consumidores pueden esperar una nueva era de movilidad mucho más segura, eficiente y menos costosa; proactiva con el cuidado del medioambiente y que dé lugar a nuevas experiencias de transporte y logística, todo ello gracias a la innovación.

Te invito a leer mi columna anterior: Los beneficios de una cultura de conducción segura en los operadores

Eduardo Canicoba actualmente se desempeña como AVP Business Development, Latin America de Geotab.

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