Aguantar y matar

He estado dándole vueltas y vueltas a un tema, preguntándome, ¿cómo es posible que llevamos 59 días con las vías del ferrocarril bloqueadas en Michoacán, sin respuesta de las autoridades locales, estatales y federales y con una actitud, por decir lo menos, pasiva de parte de los prestadores de servicio y de los dueños de la carga?

Al pensar en esto, recordé al escritor francés Clotaire Rapaille. Rapaille, es una especie de antropólogo social, experto en marketing. Ha viajado por casi todo el mundo, desde pequeño se fijó ese objetivo, viajar, y conocer las diferentes culturas y ha escrito un libro de nombre “El verbo de las culturas”, en el que de una manera muy peculiar llega a determinar cuál es el verbo clave que define a cada país.

En la contraportada del libro se lee: “Cada país tiene un verbo clave, uno que contiene la esencia de su cultura y explica el comportamiento de sus habitantes. Estos verbos funcionan como llaves que permiten abrir la puerta al inconsciente colectivo de las naciones y decodificar sus tradiciones, complejos y tendencias. Por supuesto, resumir toda una cultura en una palabra implica el riesgo de hacer grandes generalizaciones. El autor de este libro lo sabe, pero, lejos de evitarlo, explota el potencial significativo de los estereotipos pues éstos, nos dice, sobrepasan la estrechez de miras de la corrección política y, la mayoría de las veces, son verdaderos”.

Es así, por ejemplo, cómo a los franceses los definió con el verbo Pensar; a los alemanes con el verbo: Obedecer, a los ingleses con el verbo: Ser (to be or not to be) y a nuestros vecinos los americanos, con el verbo Hacer.

Rapaille nos advierte al principio del libro, que es importante primero leer y aprender los verbos que definen a los países europeos para entender mejor a los latinoamericanos de cuya estirpe descendemos.

Ahora bien, ¿saben con cuál verbo nos define a los mexicanos? Nada más y nada menos, que con el verbo… Aguantar, y ¿saben con cuál verbo define a los españoles, y por ende heredamos en línea directa? Matar.

Así, entiendo perfectamente porqué las vías del tren siguen bloqueadas: porque aguantamos, aguantamos y seguimos aguantando.

Sigo con Rapaille: “Siglo tras siglo, a los mexicanos se les ha enseñado que Dios hizo que el destino de los pobres y poco educados fuera sufrir y que la única respuesta aceptable era ser piadosos y pasivos: aguantar”.

Entiendo en parte, aunque me lastima, que a los pobres quizá no les quede de otra, que no tengan herramientas más que el ser piadosos y por ende pasivos y tengan que aguantar, pero ¿los dueños del ferrocarril?, ¿los industriales de Lázaro Cárdenas que tienen detenidos sus inventarios en el tren?, ¿los importadores y exportadores de miles de contenedores que NO pueden cumplir con sus compromisos?, ¿los agentes aduanales que se ven afectados en sus negocios, dejando ir cargas importantes?, ¿en verdad, no podemos hacer otra cosa más que aguantar?

¿Cómo es posible que, en plena temporada alta, en medio de esta horrible pandemia que nos ha confinado, provocando pérdidas de miles de empleos y cierre de negocios, sigamos aguantando? ¿Hasta cuándo le vamos a exigir al Gobierno federal que haga su trabajo para quitar a los maestros que tienen bloqueadas las vías del tren?

Desconozco si las exigencias de los maestros sean legítimas o no, lo que me queda clarísimo es que NO tienen derecho de bloquear una vía de comunicación tan importante, como lo es el ferrocarril.

De acuerdo con el artículo tercero de la Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario (LSF) las vías férreas se consideran vías generales de comunicación, y de conformidad con el artículo 4, las vías generales de comunicación son de jurisdicción federal, por lo que es obligación del Gobierno federal impedir su bloqueo.

Por esto, lo que más me molesta es la apatía y negligencia de las autoridades. Es evidente que detrás del bloqueo hay una lucha de poder entre el Gobierno estatal y el federal, y como saben que siempre aguantamos, ¡pues a chingarse!

Curiosamente al terminar de escribir este artículo, me llegó un mensaje en el sentido de que las vías se habían desbloqueado. La Secretaría de Gobernación (Segob) emitió el boletín No. 491/2020: “Liberan vía ferroviaria en Michoacán tras reunión con secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero”.

• “Se acordó que el grupo magisterial será atendido en mesas de trabajo para atender sus planteamientos”.

¿En verdad se tardaron 59 días para acordar atender en mesas de trabajo a los maestros? Parece una burla. Y para que se sigan riendo, el boletín menciona que: “en un acto de confianza y con la mediación de la Secretaría de Gobernación, la línea ferroviaria que va de Morelia al puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, fue liberada con el acuerdo de atender en mesas de trabajo al grupo magisterial que la mantenía bloqueada. Con ello se consolida el Estado de derecho en garantía de las inversiones y el apoyo a la libertad de empresa…”; énfasis añadido.

¿Con estas acciones están garantizadas las inversiones y el Gobierno federal apoya a la libertad de empresa? ¿Cómo puede plantear la Segob que se consolida el vituperado Estado de derecho, cuando el propio gobierno permitió que durante 59 días un grupo de maestros cometieran una violación a la LSF de manera continua? Se le olvida a la secretaria Sánchez Cordero lo señalado por el artículo 59 de la Ley Ferroviaria, que a la letra señala:

De las sanciones

Artículo 59. Las infracciones a lo dispuesto en la presente ley, serán sancionadas por la Agencia de acuerdo con lo siguiente:

IX. Ejecutar obras que invadan o perjudiquen una vía general de comunicación ferroviaria, con multa de cien a tres mil salarios mínimos, además de que será aplicable lo señalado en el artículo siguiente;

Por este medio exijo a la Agencia Reguladora del Ferrocarril imponga al grupo magisterial representado según el boletín emitido por la Segob por el profesor Benjamín Hernández Gutiérrez una multa de cien salarios mínimos a cada uno de los maestros que participó. No podemos permitir que un grupo magisterial provoque los daños que han ocasionado con el bloqueo de las vías en Michoacán, en aras de ver satisfechos sus supuestos derechos, en perjuicio de la economía mexicana en su conjunto.

Cuándo vamos a entender en México la máxima Juarista: El respeto al derecho ajeno es la paz.

Llevamos casi 10 años con bloqueos en las vías de Michoacán y siempre por maestros. Este año también el servicio ferroviario se ha visto interrumpido por bloqueos en Sonora, Chihuahua y Guanajuato.

Ya estuvo bueno, NO debemos seguir aguantando. Entender que el verbo aguantar nos define, es una gran oportunidad para cambiar de paradigma.

En este y muchos otros temas, los mexicanos debemos comprender que ser apáticos, pasivos y aguantar no nos ha llevado a ningún lado. Si en verdad queremos que nuestro país cambie, primero debemos cambiar nosotros, y sugiero lo hagamos exigiendo, dejemos de aguantar, salgamos de nuestra zona de confort y no permitamos que el gobierno siga pisoteando el Estado de derecho.

La única menara es aplicar la ley, combatir la impunidad y fortalecer el Estado de derecho, no hay de otra, es el único camino. Lo otro, es el caos, el populismo, y la ingobernabilidad.

Me preocupa que el verbo que le sigue a la cultura mexicana sea matar. Rapaille considera y no sin razón, que los mexicanos tenemos una obsesión con la muerte, así lo menciona: “En parte se debe a la pasión española por matar, donde el héroe es el matador, y también se debe a las prácticas tradicionales mesoamericanas, de sacrificios humanos y de animales”.

Ahora entiendo por qué los mexicanos tenemos una propensión nula al diálogo o a la negociación, cómo dice el dicho, ¿para qué discutir si nos podemos agarrar a madrazos? Y yo añadiría: si nos podemos matar.

¿Cambiaremos?

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