Cross-docking urbano: el mejor aliado de la logística de última milla

Los hábitos de los consumidores han cambiado. Las empresas que realizan un alto porcentaje de ventas a través de canales digitales deben esforzarse por mejorar factores como: tiempos de entrega, experiencia del cliente y seguridad si quieren continuar siendo competitivas en su industria.

Estas nuevas exigencias hacen que la logística de última milla también se enfrente a grandes retos. Y es que no solo habló de retos como entregas efectivas, disminuir número de devoluciones y entregar de forma rápida, sino de un componente específico que tal vez es el que mayor complejidad causa a la hora de realizar las entregas.

Hago referencia a las megaciudades. Las conocemos por abarcar más de 10 millones de habitantes, se caracterizan por ser cada vez más caóticas, tener una alta densidad poblacional, un mayor tráfico vehicular y mayores restricciones gubernamentales, que vuelven cada vez más complicado cumplir con las exigencias de los consumidores actuales.

Frente a estos problemas se ha buscado entregar soluciones disruptivas de logística de última milla e implementar tácticas como: tecnología e inteligencia artificial, soporte de la operación con redes colaborativas, implementación de redes capilares y puntos de cross-docking. En esta última acción quiero centrar la atención el día de hoy.

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Para mayor claridad, el cross-docking consiste en cargar camiones de gran capacidad en los centros de distribución ubicados a las afueras de las ciudades en horarios no convencionales, dirigirlos a puntos estratégicos de la ciudad, es decir, puntos de cross-dock urbanos y repartir la carga en vehículos de menor capacidad como motos, carros particulares o bicicletas para que estos distribuyan el producto al cliente final.

Y, claro, todo este conjunto de acciones entrega un número de beneficios para la operación y para el bolsillo de los clientes como: Optimización de tiempos de entrega al tener una distribución mayor en diferentes recursos de transporte que salen de un punto centralizado y estratégico, reducción de costos de almacenamiento en bodega, menores tiempos en la cadena de distribución de los productos alimenticios, menor impacto de daños y pérdidas y entregas en horario nocturno al consumidor final, lo que evita las horas muertas por estancamientos en horarios picos, sin embargo, para que el modelo sea efectivo, la oferta y la demanda de los productos debe estar sincronizada, garantizando la sinergia de todos los implicados en la cadena de suministro.

Aun así es importante en todo caso aclarar que no en todos los casos y en todos los modelos de negocio es recomendable implementar esta táctica, nuestra recomendación siempre será analizar las necesidades para verificar que los beneficios que retornen a la empresa no compliquen la cadena logística y termine aumentando los costos.

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