Outsourcing en el siglo XXI

Como a muchos empresarios, el jueves pasado fui sorprendido con la noticia de que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador enviaría al Congreso una Iniciativa de Ley para prohibir las actividades de subcontratación de personal por diversas razones que expusieron él y la secretaria del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde.

En la presentación de las causas que dan origen a la necesidad de emitir la mencionada iniciativa escuché repetidamente reivindicaciones sindicalistas que seguramente la secretaria ha escuchado desde su infancia en labios de su padre, un connotado abogado sindicalista, aunque ciertamente en algunos momentos escuché acciones claras de elusión o de evasión de obligaciones fiscales y laborales por parte de algunos empresarios del ramo.

De labios del presidente escuché conceptos que me remontan a la época en que las grandes empresas tenían una estructura de producción integrada verticalmente, algo así como cuando las primeras empresas automotrices fabricaban bajo un mismo techo, lo mismo el motor, que los asientos, los ejes, la transmisión, el tablero y muchos otros componentes para terminar en una incipiente línea de producción, acciones que hoy día son impensables.

Me impactó escucharles decir con asombro e indignación que al cierre del año las cifras de empleo bajan “rompiendo la continuidad laboral”, cuando que la fluctuación al alza en los meses cercanos al fin de año y su declive, entre el final del mismo y el inicio del siguiente, obedece a un ciclo económico en el que se juntan diversas circunstancias sociales y económicas que impulsan el consumo y el gasto y por tanto se requiere mayor fuerza de trabajo para producir, distribuir, promover y realizar actividades de comercio, lo que incide en la necesidad de una mayor fuerza laboral, misma que al cierre de la temporada ya no es necesaria.

Muchas causas han dado origen a la necesidad de que exista la subcontratación o outsourcing, como generalmente se le conoce. No dudo que haya algunas pocas empresas que sigan esa forma de contratación de personal para eludir o evadir el pago de sus obligaciones laborales o fiscales, pero ciertamente son las menos. La mayoría lo hace por razones operativas, por razones de incremento temporal de la demanda, por distinción de los riesgos laborales, por especialización, y por muchas otras razones.

En el mundo del siglo XXI todas las empresas competimos con empresas de todo el mundo. Nuestros clientes pueden obtener el producto o el servicio de quien mejor le convenga prácticamente sin importar de dónde provenga, siempre y cuando lo obtenga en las mejores condiciones para ellos. La subcontratación es una de las herramientas que tiene el empresario a la mano para poder allegarse de los mejores recursos humanos por el tiempo necesario para lograr los objetivos necesarios para mantenerse en la competencia global.

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Por otro lado, esa misma iniciativa inventa la figura de “Prestador de Servicios Especializados”, para la cual se pretende que la STPS le dé autorización para operar, se crea un padrón de dichas empresas y que su autorización sea renovada cada 3 años. Sin decir qué se entiende por servicios especializados, se pretende que quien forme una empresa de ese tipo tenga que justificarlo ante la autoridad.

Hoy día la mayoría de las empresas micro y pequeñas subcontratan el servicio de contabilidad. Dependiendo del tamaño de la empresa es común que un auxiliar contable asista a la empresa unos cuantos días al mes para realizar las labores necesarias de la contabilidad; el contador asistirá uno o dos días para la presentación de informes y otros relativos.

Bajo la perspectiva de esta iniciativa, ¿debiera estar el auxiliar contable en la nómina de la pequeña empresa o puede seguir siendo parte de la empresa de contabilidad? ¿cómo se distinguirá esa frontera? ¿deberá el despacho contable obtener su registro ante la STPS? ¿qué sucederá con las grandes empresas de consultoría? Las cuales por cierto tiempo tienen a sus empleados trabajando en las instalaciones de la empresa contratante por un proyecto determinado, proyecto que es de la empresa, que es congruente con su objeto social y que será la beneficiaria al concluir exitosamente el proyecto.

La iniciativa incluye en las modificaciones a las leyes del IMSS y del INFONAVIT un párrafo que nos parece a todas luces atenta contra los principios básicos de independencia de las empresas respecto de su operación y sus responsabilidades laborales y fiscales. En ambas leyes se establece la responsabilidad solidaria de la empresa que contrata a una tercera empresa para que le brinde servicios especializados, respecto del cumplimiento de sus obligaciones en materia de seguridad social.
La subcontratación en la industria del transporte es algo muy común, por razones operativas, para estandarizar la gran disparidad de formas de remuneración que existen dentro de la misma empresa, etc. Esta subcontratación puede ser por outsourcing o insourcing.

La subcontratación es una herramienta adecuada en el caso de la contratación de conductores y en la de técnicos de mantenimiento. En ambos casos la forma de remunerarlos es radicalmente diferente a los que sucede con el pago de las áreas administrativas, el cual es, por decirlo de una manera, tradicional.

Por otro lado, el grado de riesgo de las actividades también incide en la decisión para optar por la subcontratación, al tener dentro de una misma empresa a las personas que tienen riesgos laborales similares, de tal forma que el costo por grado de riesgo no se incremente en las áreas de la empresa donde los riesgos son prácticamente nulos o muy bajos.

Otra actividad generalmente subcontratada en el mundo del transporte es la que realizan los estibadores o personas que se dedican a cargar o descargar los vehículos, así como a sujetar la carga. Esta actividad es a veces realizada por quien embarca la carga, a veces subcontratada por el embarcador, a veces realizada por el transportista y a veces subcontratada por este último; por las definiciones de los sujetos que se plantean en los artículos 12, 13, 14 y 15 de los cambios a la Ley Federal del Trabajo, ¿debieran ser los estibadores empleados del dueño de la carga o ser empleados del transportista o ser empresa que brinda servicios especializados, y por tanto registrada ante la STPS?

Sí, todos los empresarios honestos estamos en contra de que la subcontratación se utilice para eludir o evadir obligaciones fiscales o laborales. De igual forma todos estamos de acuerdo en que la subcontratación brinda la posibilidad de tener operaciones más eficientes y menos costosas, lo cual nos permite competir en igualdad de circunstancias con otras empresas de este planeta y por tanto preservar empleos para excelentes trabajadores mexicanos. Urgimos a las autoridades y congresistas a estudiar las causas que han dado origen a esta forma de relaciones laborales para hacerlas más eficientes con una mejor regulación, sin que en ello medie su prohibición.

El autor es presidente de la Rama Industrial 105, Fabricantes de Remolques y Semirremolques de Canacintra.

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