El T-MEC cambiará el ecosistema digital de Norteamérica

La entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) el pasado el 1 de julio no podría haber sido más oportuna para México, especialmente en el contexto de la recesión económica y el auge del comercio digital. Las herramientas y técnicas necesarias para trabajar de forma remota serán clave para la fase de recuperación económica, sin embargo, este contexto de digitalización rápida y ubicua de la economía expone las diversas vulnerabilidades de las organizaciones, especialmente en el tema digital, y los ciberdelincuentes las están aprovechando.

Sólo para dar un ejemplo, los bancos mexicano vieron un incremento de 107 millones de dólares en el costo de los ciberdelitos en 2019, según un informe de la OEA, y los indicadores muestran que la cifra de 2020 puede superar este monto.

El T-MEC dará como resultado la continuidad en la integración económica de la región, además de establecer reglas de vanguardia como la aparición de capítulos completamente nuevos en la relación trilateral con marcos legales comunes para abordar desafíos que enfrentan los 3 países.

Entre estos elementos innovadores se destaca el capítulo de comercio electrónico -inédito en la historia de los tratados comerciales- y sus disposiciones pioneras en ciberseguridad las cuales promueven una mejora urgente en esta área para México y las empresas mexicanas, especialmente luego de los recientes ciberataques contra instituciones públicas de alto perfil durante los últimos meses en el país.

El objetivo del Capítulo 16 del T-MEC es permitir que México, Canadá y Estados Unidos cuenten con un marco legal común actualizado, que promueva la confianza del consumidor y evite barreras al comercio electrónico. El Capítulo 19, “Comercio Digital”, tiene como objetivo tratar la ciberseguridad de manera explícita. De acuerdo con el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, este capítulo "contiene las disciplinas más fuertes sobre comercio digital de cualquier acuerdo internacional".

Con este fin, las 3 naciones convinieron desarrollar sus capacidades para responder a incidentes cibernéticos y fortalecer la colaboración para identificar y contrarrestar intrusiones y malwares.

Entre los compromisos específicos incluidos en el acuerdo, se destacan los siguientes:

1) Facilitar el flujo transfronterizo de datos.
2) Prohibir la ubicación forzada de servidores.
3) Establecer protección frente a la responsabilidad de los intermediarios, eximiendo a las plataformas informáticas de responsabilidad por el contenido subido por terceros, protección de datos personales.
4) Prohibición de tarifas (no discriminación de productos digitales) y uso de firmas electrónicas seguras.
5) Protección al consumidor de fraude con estándares de transparencia.
6) Protección de datos personales no discriminatorios.
7) Fortalecer la cooperación en ciberseguridad.
8) Mejorar el gobierno digital abierto y facilitar el acceso a datos públicos (gubernamentales).

Estos compromisos deberían aumentar la transparencia, mejorar la confianza y seguridad de los consumidores y la cadena de suministro, así como facilitar el tránsito cada vez mayor hacia una economía digital.

Así, uno de los puntos más relevantes sobre el comercio digital con el que se comprometen los tres países es la garantía de que los datos se puedan transferir a través de las fronteras y, al mismo tiempo, la aplicación de protecciones al consumidor con altos estándares de respeto a la privacidad en el manejo de información personal.

Otro punto relevante es la restricción a la capacidad de los gobiernos para exigir la divulgación del código fuente propietario. Todo esto significa que se espera una mayor postura de seguridad, desde la detección de amenazas hasta la respuesta y los informes, de las empresas que buscan una ventaja e incluso que participan en este nuevo ecosistema comercial.

Según Allan Friedman, director de iniciativas de ciberseguridad en la Oficina de Desarrollo y Análisis de Políticas de la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información (NTIA) de Estados Unidos, “la visión general es establecer una cadena de suministro más sólida para que los softwares ejecuten casi todos los aspectos de nuestra vidas... una lista de materiales de software puede ayudar a los desarrolladores de estos a garantizar que sus códigos estén construidos con componentes actualizados y seguros, y brindar a los usuarios una mejor comprensión de lo que se está haciendo en sus redes”.

En definitiva, la entrada en vigor del nuevo tratado requerirá que las empresas mexicanas se adapten rápida y profundamente a los más altos estándares de ciberseguridad que garantizan la transparencia, seguridad y confianza en la gestión y protección de los datos del consumidor y sus plataformas en los tres países. Al mismo tiempo se requieren los mismos estándares para la información de proveedores y colaboradores de cada organización.

De esta forma, la integración en el comercio digital traerá grandes beneficios para los consumidores y empresas mexicanas que logren cumplir o ya se hayan adaptado a estos nuevos estándares de ciberseguridad.

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