Recomendaciones para estabilizar la cadena de suministro de organizaciones del ámbito sanitario

Estabilizar las cadenas de suministro de organizaciones involucradas en el combate a la pandemia se ha vuelto crítico para que la sociedad y, en particular, el sistema de salud pueda cumplir con su misión de proteger la integridad y la seguridad de los ciudadanos.

En esta crisis por el COVID-19, las organizaciones sanitarias necesitan identificar rápidamente la demanda en medio de un entorno volátil e inestable, aumentar la visibilidad de la cadena de suministro, definir nuevas estrategias de abasto, generar escenarios de distribución y realizar ajustes operativos.

A medida que la pandemia se propagó se enfrentaron a complicados desafíos como una alta demanda de equipos médicos de protección, la búsqueda de nuevos flujos de abasto y estrategias de distribución, retrasos en la entrega de insumos en regiones críticas, así como la trazabilidad y control de inventarios de los equipos necesarios en clínicas y hospitales.

Aunado a estos desafíos tenemos que entender que las cadenas de suministros médicos son muy complejas y vulnerables. La mayor parte de estas cadenas están ligadas a proveedores globales en China, Taiwán, Malasia y Tailandia. Con la pandemia, estos países dejaron de producir y por lo tanto se paró la fabricación y distribución de todo tipo de materiales.

En México, a pesar de los notables esfuerzos realizados tanto por las instituciones gubernamentales como por parte de las empresas, fundaciones y ONGs, se han dado casos de escasez de diversos insumos, así como el incremento de precios en productos, servicios y equipos, todo ello derivado de una crisis para la que no había forma de prepararse por su gravedad y la envergadura de los retos que ha venido implicando.

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Los prestadores de servicios de salud son los que resienten de primera mano la baja capacidad de distribución y transporte, así como el control deficiente del inventario de productos, lo que retrasa seriamente la entrega de equipo médico y genera desabasto de insumos críticos.

Lograr la estabilización de la cadena de suministro en el corto plazo requiere de una serie de pasos, los cuales agilizan la entrega de materiales críticos, optimizan los recursos operativos (capital humano, activos fijos) y atemperan el impacto social. A continuación, un breve repaso de ellos.

1. Crear una “Supply Chain Task Force”: se trata de un comité especializado y multidisciplinario para atender la crisis en la cadena de suministro, el cual tomará las decisiones en equipo y centrará toda la información.

2. Implementar políticas para garantizar condiciones de trabajo sanas: definición de normas sanitarias para que la operación se desarrolle con normalidad, además de limitar el impacto en la productividad en general.

3. Modelos para la identificación de la demanda: definición de modelos predictivos de la demanda con históricos y analíticos, y la identificación de caídas o picos de productos.

4. Mejorar la visibilidad de la cadena de suministro: mayor conocimiento de los niveles de inventarios actuales y futuros (semanas), para conocer la capacidad de respuesta de los centros de distribución y el transporte, conocer los puntos de demanda y origen, y priorizar por regiones.

5. Definir nuevas estrategias de distribución y manufactura: revisión de los niveles de stock en los centros de distribución por categoría y cliente, nuevos esquemas de precios, y la trazabilidad y aseguramiento de las entregas.

6. Generación y simulación de escenarios de distribución y entrega: con tiempos y cantidades, calcular los recursos necesarios y hacer los ajustes precisos de acuerdo con los recursos y las entregas.

En cuanto al mediano plazo, las compañías del sector están pensando en reubicar las plantas, ya que la mano de obra y el costo de transporte y otros costos asociados a la producción de insumos y componentes estarán al alza a nivel global. Seguramente habrá cambios en las configuraciones de la cadena de suministro y enfoque en desarrollar capacidades a nivel local.

Mientras las organizaciones sanitarias respondan más rápidamente y lleven a cabo estas acciones, mayores serán los beneficios y se protegerá la estabilidad de sus cadenas de suministro al mismo tiempo que se fortalecen preparando todo para el retorno a la nueva normalidad en el contexto pospandémico.

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