El impacto del coronavirus en la cadena de suministro global

A fines del año pasado conocimos del origen del coronavirus, cuya tasa de contagio e impacto en personas vulnerables obligó a una de las mayores economías del mundo a restringir todas sus actividades como medida precautoria para evitar su propagación.

Aun con las medidas de contención tomadas por el gobierno chino, la dispersión del virus ha sido inevitable y hoy ha evolucionado a una escala global que ya es caracterizada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud.

El temor al contagio está impactando fuertemente en las economías, creando disrupciones en las cadenas de suministro globales por problemas de abastecimiento a corto plazo.

El escenario que enfrentamos desde el punto de vista logístico y de operaciones es altamente complejo pues afecta el aprovisionamiento de materias primas, la disponibilidad de mano de obra para la manufactura y el transporte, ligado a la alta incertidumbre y a cambios radicales en los patrones de demanda que puedan exceder las capacidades operativas y de inventario de las empresas.

La economía global se enfrenta a una amenaza común que comenzó a salir a flote con la ralentización de suministros provenientes de China y que se hace más evidente a medida que los países despliegan medidas para mitigar la propagación del virus.

La lógica y natural motivación de las empresas por optimizar el uso de recursos, reducir inventarios y minimizar costos ha llevado a implementar estrategias operativas y de aprovisionamiento como Lean Manufacturing, Outsourcing y Offshoring elevando el nivel de dependencia y posibilitando disrupciones en las cadenas de suministro dado que la mayoría de las compañías cuenta con un inventario limitado de backup para poder soportar un incidente y garantizar la continuidad del negocio.

Hasta el momento, la industria farmacéutica, automotriz y high tech han sufrido mayormente las consecuencias, cambiando sus planes o inclusive deteniendo la producción en sus fábricas por la falta de ingredientes/componentes provenientes de China o la necesidad de inducir a sus empleados en cuarentena.

Ejemplos de ello son Apple que ha sufrido la limitación en el suministro de sus iPhone, Fiat Chrysler con el cierre temporal de sus plantas en Italia, Volkswagen-Seat con la interrupción temporal de empleos en sus plantas en España o la falta de ingredientes farmacéuticos activos para exportación que son retenidos en China para contrarrestar la crisis de salud pública interna.

Ante una situación como la que enfrentamos actualmente, la disrupción en las cadenas logísticas es prácticamente inminente y el efecto se vislumbra en todos los eslabones de la cadena de suministro, desde proveedores y fábricas hasta el transporte de bienes.

Es por ello de suma importancia que los gobiernos tomen medidas cautelares que busquen mitigar la propagación del virus y afectar en la menor medida posible a los ámbitos sociales y económicos.

En palabras de Ceyla Pazarbasioglu Vicepresidenta de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones del Banco Mundial: “Los gobiernos deben evitar las políticas proteccionistas, que podrían empeorar las alteraciones en las cadenas de valor mundiales y aumentar los ya elevados niveles de incertidumbre. Más importante aún, los gobiernos deben evitar la restricción de las exportaciones de alimentos y productos médicos necesarios y trabajar juntos para apoyar una mayor producción y asegurar que los recursos lleguen a los lugares donde más se requieren”. (Banco Mundial, 2020)

Por ahora muchas de las medidas que tomen los gobiernos y las empresas serán reaccionarias puesto que el mundo no había vivido una situación de estas proporciones en las condiciones de mercado actuales.

Es importante que las economías donde el virus aún no se ha propagado de manera exponencial reaccionen para contar con los bienes necesarios para aprovisionar a la población ante la implementación de medidas de contención y minimización de contacto.

Por ahora el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han anunciado la preparación de paquetes económicos que suman 62 mil millones de dólares dirigido a países en vías de desarrollo, para fortalecer los sistemas sanitarios y minimizar los daños a las personas y las economías.

Si bien es cierto que estamos ante una situación extraordinaria, dentro de los aprendizajes que pueden tomar las empresas se encuentra el establecimiento de estrategias de continuidad de negocio para la detección de posibles riesgos, la evaluación de su impacto en términos operativos y financieros y la definición de planes o medidas a desplegar ante una situación de este tipo.

Dichos planes deben de considerar el análisis de toda la operación, desde el suministro de componentes/ingredientes hasta la distribución del producto terminado. Ejemplos de ello son el establecimiento de relaciones con proveedores de soporte, contar con la trazabilidad de toda la cadena incluyendo el abastecimiento de los proveedores o el establecimiento de contratos anticipados con 3PLs ante situaciones extraordinarias.

Cada vez son más las empresas que adoptan este tipo de estrategias que inclusive se encuentran ya estandarizadas por organizaciones internacionales como ISO (ISO 22301) y que antes eran dirigidas al sector IT ahora son adoptadas por Operaciones y Logística.

Desarrollar este tipo de protocolos y acciones dota a las cadenas de suministro de herramientas para poder ser más confiables y resilientes.

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