Razones para implementar un sólido programa anticorrupción y soborno

Por:
Daniel Ortiz

La aplicación de leyes contra el soborno y la corrupción continúa creciendo y los riesgos por evasión de éstas son muy altos. Los múltiples impactos que podría generar una investigación de posibles casos de corrupción y/o soborno son igualmente preocupantes ya que estos pueden afectar profundamente el rendimiento, la productividad y la rentabilidad de una empresa durante años.

Uno de los sectores mayormente afectados por la corrupción y el soborno es la cadena de suministro, debido a su complejidad y extensión. Entre más grande es esta, el riesgo de presentarse un delito en algún eslabón aumenta si no se tiene identificado a cada uno de los involucrados en cada entrega, recepción y transferencia. Por esto, es sumamente importante para la logística y las empresas, saber con quién están haciendo negocios en términos de sus proveedores a lo largo de la cadena de suministro.

Si bien es cierto que la corrupción y soborno son delitos que deben controlarse y evitarse a toda costa, la pregunta clave es ¿Por qué debemos implementar medidas que nos ayuden a ello? Existen dos razones claves que seguramente serán suficientes para comenzar a tomar una decisión respecto al tema.

En primer lugar, tenemos un marco legal que, actualmente en México, ha optado por reformar la normatividad que define quienes son los responsables en el desarrollo de los delitos que atentan contra la economía nacional y la administración pública, tales como la corrupción y el soborno.

De este modo, hoy en día las personas morales son totalmente responsables de los delitos que sean cometidos a su nombre, por su cuenta, por sus representantes legales y/o administradores de hecho o de derecho; así mismo de aquellos delitos que se cometan por las personas sometidas a la autoridad de las personas físicas mencionadas anteriormente, por no haberse ejercido sobre ellas el debido control que corresponda al ámbito organizacional.

Por otra parte, y sumados a estos deberes de cumplimento, están los riesgos que corren las empresas al no ejercer una debida diligencia con quienes se relacionan. En donde, además de las multas, tendrá que considerar el efecto retardado del problema, incluyendo el impacto en la reputación de la marca, las dificultades en el reclutamiento y la retención de personal, la gestión de relaciones con los proveedores, y la pérdida de confianza ante el ojo de la sociedad civil.

Estos riesgos en última instancia obligan a las empresas a ser más proactivas con sus programas de prevención de corrupción y soborno.

Sin embargo, existen acciones que las empresas pueden implementar para evitar poner su organización en riesgo y no ser acreedores de multas significativas. Apoyarse en soluciones innovadoras y de vanguardia que hayan evolucionado para cumplir con los estrictos desafíos regulatorios, es una decisión que puede salvaguardar nuestros recursos humanos y económicos.

Trabajar con un proveedor de soluciones que prevenga, gestione y mitigue los efectos de la corrupción y el soborno en nuestra organización y en la de terceros, agrega valor a través de la simplicidad. En lugar de tratar de hacer que varios insumos funcionen juntos, existen soluciones de fuente única que ofrecen una mayor eficiencia y armonía en los programas de cumplimiento a través de la integración perfecta entre datos y tecnología. Esto significa menos problemas de adquisiciones, un punto de relación y una mayor seguridad y tranquilidad.

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Comentarios de los lectores:

Solo para aportar al tema

En algunos foros me he encontrado con expertos que afirman que un sistema de gestión antisoborno (ISO 37001) es un sistema anticorrupción, si bien van de la mano, el soborno y la corrupción son dos cosas distintas.

"El cohecho o también conocido como soborno, en el ámbito del derecho, es un delito que consiste en sobornar a una autoridad o funcionario público mediante la solicitud de una dádiva a cambio de realizar u omitir un acto inherente a su cargo."

"Son delitos las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley”. En este sentido, pues, lo primero que hay que decir es que no existe un “delito de corrupción” propiamente dicho, al menos en el sentido coloquial que habitualmente se maneja, ya que dicho delito no está tipificado por la ley. Sí se tipifican, no obstante, los “Delitos contra la Administración pública”, y es esta referencia legal la que debemos tener en cuenta cuando se habla de corrupción."

En el caso de México, la ley Anticorrupción refiere 12 delitos, entre los cuales se incluye el soborno y para efectos de ISO 37001, solo existe un riesgo que es el soborno y múltiples fuentes de riesgo.

Es cuanto.

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