¿La Semar extenderá su dominio sobre las APIs?

La seguridad es la primera de las garantías que un estado debe de brindar a la ciudadanía. En ese sentido, uno no puede más que coincidir con la mayoría de las medidas que en esa materia el gobierno tome y considere necesarias para cumplir con este mandato, mientras estén dentro del marco de lo que la ley señala.

Por eso, aplaudo la creación de las Unidades Navales de Protección Portuaria (UNAPROP), con las cuales se le ha encomendado a la Secretaría de Marina (Semar) reforzar la seguridad en los puertos del país.

Sin embargo, un tema es la inseguridad que enfrenta el país y que puede tener una manifestación a través de los puertos comerciales, y otro muy distinto valerse de esa condición vulnerable por la que atravesamos ante el desbordante flagelo de la inseguridad que nos azota para ir ganando terrenos en donde se ha tenido una aspiración antigua por parte de la Semar.

Esa es la preocupación de la clase empresarial que ha invertido sus capitales en los puertos para convertirlos en los centros de negocio que hoy son. La visión en la administración de los puertos, como lo es en la mayoría de los países donde éstos funcionan como entidades privadas, debe regirse por una visión orientada a la facilitación de los negocios y a promover la eficiencia en el tránsito de mercancías de comercio exterior del eslabón marítimo al terrestre para coadyuvar con la competitividad del país.

En países como Estados Unidos, después de los eventos ocurridos el 11 de septiembre de 2001, se ha trabajado en la creación de sistemas más sofisticados de seguridad en sus cadenas de comercio exterior para evitar que éstas sean usadas como vehículo de un nuevo atentado en contra de su seguridad, pero también para evitar el tráfico de armas, drogas y dinero ilegal. El dilema que enfrentó fue cómo dar más seguridad sin afectar el flujo constante de mercancías para no encarecer la cadena logística ante la incapacidad de revisar físicamente los millones de contenedores que entran por sus diferentes puertos.

Con sistemas e inteligencia, los puertos de los Estados Unidos son hoy más seguros que hace 13 años y en ello no se alteró el esquema administrativo que los puertos han tenido. Las autoridades portuarias allá siguen siendo civiles de carrera, con experiencia profesional en puertos, de tal forma que no se ha alterado la estructura que facilita y entiende a la clase empresarial al interior de los puertos, y la seguridad se ha reforzado.

Otro ejemplo es el caso de los puertos españoles o ingleses, a través de los cuales ingresan y salen más mercancías que por nuestros puertos. No hay menoscabo de la seguridad y operan eficientemente. En esa inteligencia, para muchos empresarios es incierta la creciente presencia de la Semar en la administración de los puertos comerciales del país

Ayer trascendió la remoción de la dirección general de la Administración Portuaria Integral de Manzanillo, de Jesús Orozco, efectiva el próximo viernes cuando se reúna el consejo de administración. Orozco había sido nombrado apenas en agosto pasado al frente de ese, el principal puerto del país en el movimiento de carga en contenedores.

Desde la óptica empresarial, el tema inquieta. Con este ya son dos los puertos administrados por directores formados por la Semar y son los dos principales recintos en el litoral del Pacífico. Juntos, Manzanillo y Lázaro Cárdenas manejan más del 60% de la carga que llega al país en contenedores. La preocupación de los cambios en los puertos por parte de los inversionistas se hizo expresa el verano pasado con la salida de directores de algunos puertos que tenían experiencia en el sector, para dar entrada a nuevos administradores sin conocimientos en la industria como es el caso de la directora de Ensenada, que el día de hoy se tiene que cambiar. La inquietud hoy se exacerba con la falta de continuidad de los funcionarios en turno por un lado, pero también por la visión que el nuevo administrador de Manzanillo puede traer por su formación.

El tema preocupa, porque tampoco la Secretaría (Ministerio) de Comunicaciones y Transportes ha sido clara en su comunicación. Ni ha salido a aclarar si el control de las administraciones de los otros puertos principales también pasará a manos de personal de la Semar, ni ha aclarado el sentido de las declaraciones hechas por Ruiz Esparza ayer en Colima. Todo ello genera más incertidumbre entre el sector empresarial, lo cual sería conveniente contrarrestar en consideración de quienes arriesgan e invierten sus capitales en nuestros puertos.

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