Keppel y su paciencia oriental para hacer negocios

SAN ANTONIO, Tx.- La noticia es buena desde donde se le vea. Keppel & Offshore Marine (KOM) firmó un joint venture con Petróleos Mexicanos (PEMEX) para construir un astillero en el puerto de Altamira, Tamaulipas, que requerirá en una primera etapa la inversión de 150 millones de dólares pero que, en total, comprenderá 400 millones y la generación de 4 mil empleos directos. Esa es la buena.

La mala es que este mismo proyecto pudo haberse concretado en 2007 cuando la empresa singapurense líder mundial en la fabricación de plataformas petroleras marinas y embarcaciones expresó su intención de asentarse en México para participar en la construcción de las plataformas petroleras de aguas profundas, que México y Estados Unidos requerirían para explotar los yacimientos del Golfo de México.

Pero la burocracia que nos caracteriza atrasó este proyecto seis años. Para nuestra suerte, KOM tuvo la paciencia y ha mantenido el interés por hacer el proyecto. Otros inversionistas, ante las trabas de la burocracia, sencillamente empacan y buscan otros países en donde invertir sea más ágil.

La historia empieza hace seis años, cuando la empresa de Singapur se acercó al puerto de Altamira para proponer el negocio de producir plataformas para el mercado internacional. El esquema era innovador y, por lo mismo, no existía antecedente en México. KOM solicitó al puerto de Altamira la construcción de diques secos y húmedos, así como muelles que serían necesarios, cuya inversión tendría que hacer el puerto por un total de 300 millones de dólares, mismos que la empresa pagaría en un esquema de renta de la infraestructura a diez años. La empresa diseñaría los planos de la infraestructura que necesitaría para la construcción de plataformas y reparación de buques y supervisaría las obras.

La ubicación era ideal, porque Altamira es el puerto con la mejor infraestructura para albergar este desarrollo, cercano al punto donde se dan los trabajos de exploración y explotación de los yacimientos petroleros de aguas profundas que hay en el Golfo de México.

KOM es una empresa con sede en Singapur que es líder mundial en construcción marítima pesada y ampliamente conocida por PEMEX, ya que varios de los buques FSO que le han permitido a la paraestatal ahorrar en sus operaciones logísticas mar adentro fueron producidos o reconvertidos por esta empresa. El FSO es un barco almacenador anclado en altamar que es alimentado directamente por los pozos petroleros en producción y que puede traspasar el producto a los buques en los que se exporta el crudo, ahorrando la construcción de infraestructura en tierra y kilómetros de ductos submarinos.

A su propuesta de negocios, la primera contestación del entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez Kuenzler, fue que el puerto no era una entidad financiera y que, si esa empresa quería hacer el proyecto, tendría que hacerse por licitación, como si hubiera un racimo de empresas similares haciendo fila por invertir en el puerto; y además, lo tenía que hacer con su propio capital.

ProMéxico, por su parte, acusó que su función sólo era atraer inversión al país y que no podía distraerse en buscarle financiamiento a esa empresa que pedía condiciones sui generis para invertir.

La Secretaría de Hacienda no autorizaba que el puerto hiciera la inversión para Keppel porque ese no era su objeto social. Además, antes que ese proyecto, existían muchos otros con una mayor rentabilidad social para el país.

Banobras rechazó financiar el proyecto con recursos del Fondo Nacional para Infraestructura, acusando que ese era sólo un proyecto financiero y no aportaría mayor beneficio para el país.

En el contexto actual, los esquemas para la realización de negocios en el mundo han cambiado mucho y, si queremos participar y beneficiarnos de ellos, debemos ajustarnos al entorno. Esta vez se tuvo la suerte de que KOM esperó pacientemente a que alguna instancia, en este caso PEMEX, destrabara el problema por la necesidad que la paraestatal tendrá de dichas plataformas. Pero de no haber sido así, bien podríamos estar ahora contando la historia de una inversión que no pudo ser.

La experiencia nos debe servir para ampliar a alguna de nuestras entidades financieras de desarrollo, su objeto social y poder atender esquemas como éstos que seguramente se seguirán presentando, pues el país no está en condiciones para dejar ir proyectos de inversión que buscan crear 4 mil empleos.

P.D.

La política de Estados Unidos de no exportar petróleo crudo, sólo productos terminados que ya hayan agregado valor al aceite, ha permitido con el auge productor que Texas tiene la importación de recursos humanos desde otras partes del país y el extranjero, ante las grandes necesidades de trabajadores que se tienen. Por cada empleo generado en la producción de gas y petróleo, se generan 22 adicionales en la industria petroquímica. Así que sume usted en cuántos empleos se multiplica un total de 388 mil trabajadores que emplea la industria productora de petróleo y gas.

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