Altamira, un puerto de primer mundo con conectividad de tercer mundo

Ya hemos dicho en este espacio que una de las mayores debilidades de nuestros cuatro principales puertos en el país (Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Altamira y Veracruz), es su conectividad, y que si esta fuera mejor, el país podría ser más eficiente en sus actividades logísticas de comercio exterior.

No obstante, vale regresar al tema de cuando en cuando, porque son estos cuatro puertos los que soportan el comercio exterior de nuestro país, y es preciso enfatizar que para que las cosas funcionen mejor, muchas veces sólo se requieren arreglar algunas pequeñas cosas para que nuestra infraestructura funcione mejor y le saquemos mayor provecho.

Ese es el ejemplo del puerto de Altamira, el cual, para mi gusto es el mejor puerto del país por su diseño. Se cuenta con una gran reserva territorial y un plan de desarrollo industrial que sigue creciendo. Hay industria química, petroquímica y siderúrgica, entre otras, pero podría haber más.

Y es que a pesar de su moderno diseño, es un puerto desaprovechado, cuya utilización se encarece, debido a la mala conectividad que tiene. De los cuatro principales puertos, es el que cuenta con la conexión más deficiente. De las tres carreteras que lo comunican con su hinterland, sólo hacia Monterrey tiene una infraestructura moderna.

Con el centro del país la carretera más corta que lo une a San Luis Potosí, principalmente en el tramo Tampico-Ciudad Valles, es deficiente, puesto que no tiene las características para la circulación de camiones doblemente articulados (fulles). La carga en contenedores con destino a la capital potosina, tiene que ser transportada vía Ciudad Victoria o Ciudad Mante, en una especie de camino zig-zag que no es la ruta más eficiente por supuesto, para vehículos que son producidos en San Luis Potosí o carga en contenedores.

La otra conexión hacia la Ciudad de México, igualmente, es una carretera bastante lenta, que al día de hoy, distancia al puerto de Altamira a más de 10 horas, no obstante que apenas son 520 kilómetros los que lo separan del Distrito Federal.

Con una mejor carretera, como la que se ha iniciado su construcción entre Tuxpan y Tampico, y la próxima entrada en operación de la autopista México-Tuxpan, Altamira, con su gran reserva territorial, quedará comunicada con la Ciudad de México a cinco o seis horas, prácticamente el mismo tiempo que se hace al puerto de Veracruz, pero con una ventaja, una pendiente por ascender más suave que la de Cumbres de Maltrata, y consecuentemente, con un menor consumo de combustible.

En la parte ferroviaria, igualmente la conectividad es pobre. Hacia Monterrey es posible prestar servicio intermodal doble estiba, y Ferromex este año, tomó esa iniciativa más en serio, no obstante que en esa ruta el autotransporte es muy competitivo. Las tarifas del intermodal se han ubicado entre un 20 a 25% por abajo del camión, y hay empresas como la naviera Hamburg Sud que ya se subió al tren.

Pero otra vez, la conexión ferroviaria hacia el centro del país es deficiente, debido a que no se cuenta con servicio doble estiba. Un par de túneles, algunas pendientes y curvaturas, son las que se tienen que rediseñar para hacer posible que el Kansas City Southern México (KCSM), preste el servicio doble estiba. El costo es de unos 70 millones de pesos, o sea, que ni siquiera es mucho, y esa falta de inversión es lo que mantiene limitado a un puerto que tiene en su interior inversiones por miles de millones de dólares.

Son de las incongruencias que nos afectan como país. Hay pequeños cuellos de botella que resolviéndolos, nos permitirían aprovechar mejor, infraestructuras que nos han costado más caras como el puerto de Altamira, y detonar con ello mayores inversiones productivas en regiones como El Bajío, Aguascalientes, San Luis Potosí y Querétaro, al beneficiarse de acceder a logísticas más eficientes y económicas.

Mejorar la conectividad del puerto de Altamira, potenciaría también esta infraestructura portuaria, lo que le inyectaría mayor competitividad a nuestra economía.

P.D.

La falta de planeación logística integral que nos caracteriza en México, nos lleva de pronto a perder oportunidades importantes de negocios que generan empleos. Nuestras decisiones en materia de Aduanas, nos han llevado a generar ciudades exitosas como lo es Laredo, Texas, donde por años, se han desarrollado múltiples bodegas y almacenes donde se hacen los famosos "previos" que nuestras autoridades aduanales nos obligan a hacer, a las mercancías de importación. Las revisiones, generan una derrama económica importante que sustenta una parte significativa de la economía de la vecina ciudad texana. Tan fácil sería que si es una disposición legal mexicana, los "previos" se hicieran en el lado mexicano, aunque lo óptimo sería no hacerlos para no romper la cadena logística y aplicar un sistema más inteligente de inspección.

Otro ejemplo más reciente, es la apertura de la Aduana mexicana en el aeropuerto de Laredo, Texas, lo cual dejó sin sentido económico, el proyecto de crear en el aeropuerto de Nuevo Laredo, Tamaulipas, una terminal de carga aérea. Realmente no se entiende, cómo todavía algunos funcionarios intentan promoverlo entre algunos inversionistas.

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