Bayern y América, logística efectiva y de última hora

El Bayern de Múnich demostró el sábado por qué es el equipo campeón de la Bundesliga y el campeón de Europa: su logística fue la mejor en la cancha.

En el otro extremo, el Cruz Azul demostró que más vale atender siempre la demanda de gol y ser certero, porque de lo contrario, el competidor (América) puede llegar de atrás y ganarte el mercado en una voltereta.

Si la logística es la conjunción de medios y métodos que permitan llevar a cabo la organización de una empresa o de un servicio, el fútbol es un juego que nos permite perfectamente hacer un símil con las actividades logísticas donde la demanda son goles, y una serie de recursos con conocimientos (jugadores) usan la materia prima (balón) para satisfacerla.

En el proceso, existe un espacio (cancha) y un tiempo finito en el cual los dos equipos tendrán que demostrar quién tiene una mejor logística para producir el mayor número de goles con el uso de sus recursos, conocimientos, espacio y tiempo, para hacer su labor de transporte de materia prima usando sus diferentes recursos, cada uno en una parte del espacio, y enfrentando una serie de retos y obstáculos que nos pone el rival para alcanzar nuestro cometido que es satisfacer la demanda en el tiempo y el espacio requeridos.

Así, el sábado vimos un equipo como el Bayern, que salvo los primeros minutos, estuvo muy sincronizado en sus labores logísticas en el tiempo y en el espacio. Si bien el equipo contrario, el Borusia Dortmund, le puso fuertes obstáculos que requerían la improvisación de soluciones en la cadena logística, el equipo propiedad de la química Bayer debió resolver muchos imponderables que el contrario le puso para complicar la obtención del resultado y encarecerle el proceso.

Con todo, el once del Bayern demostró tener mejores KPIs (Key Performance Indicators) de sus recursos, los que se comprobaron en el resultado final 2-1 que les dio el campeonato de la liga de Europa. Y es que a la hora de improvisar soluciones en el proceso de transporte de la materia prima, el equipo rojo fue más ordenado y creativo que el amarillo para corregir su proceso logístico y adaptarlo a las distintas variables que se presentaban durante el proceso. Tan pronto el contrario imponía una complicación en el espacio, cada uno de los jugadores del Bayern, en fracciones de segundo, improvisaba con su creatividad una solución, para lograr resolver el problema usando una ruta distinta, a la cual, el resto de los recursos se adaptaba, para conectar el siguiente eslabón.

Al final, esa sincronía y casi perfección con la que actuaron los recursos consiguieron el mejor resultado para su mercado (afición y accionistas), al ganar el título máximo entre los clubes de fútbol a nivel de Europa.

En el fútbol mexicano, ayer confirmamos que en logística no te puedes conformar, máxime cuando la demanda de goles es creciente. Tampoco porque tu logística haya sido mejor desde temprano, porque tuviste una mayor flota de reparto o hayas alcanzado un mejor resultado. En el fútbol siempre hay posibilidades de que el rival te pueda aplicar una logística inversa y regresar la mercancía a tu almacén y terminas igual o peor, sino incrementaste tu productividad en el tiempo disponible.

Ante la urgencia de obtener el resultado, el América mandó hasta el portero de su almacén a producir, y le salió bien, a pesar de su pobre experiencia que se notó en el estilo; pero como lo que cuenta es el resultado, y no se podía quedar empatado, vino un tiempo de tolerancia para cumplir la demanda, la cual tampoco llegó por ninguno de los dos bandos.

A la hora de las penalizaciones, el Cruz Azul debió pagar el relajamiento y el desatino de sus recursos, que durante el tiempo reglamentario no aprovecharon productivamente el tener una flotilla de transporte mayor y perdieron una oportunidad clarísima de producción al minuto 74, cuando la mercancía se salió de curso y la hicieron estrellar con un poste sin poder corregir la ruta.

Al final vimos cuatro diferentes modelos de logística, de los que podemos aprender. Uno rígido y duro en sus procesos (Dortmund), al que le faltó creatividad y pagó su consecuencia. El otro (Bayern), sincronizado, siempre buscando la mejor ruta e improvisando soluciones efectivas para resolver problemas que se presentaban, lo que le llevó al resultado en el tiempo establecido. El tercero (Cruz Azul), haciendo un esfuerzo considerado suficiente, sin dar más, jugó con el tiempo a su favor y terminó perdiendo. El último (América), al puro estilo mexicano, dejó todo para el final. Primero le falló una unidad de reparto por su irresponsabilidad y así quiso dar el servicio, aunque no se veía por dónde. Pero en cinco minutos antes de la hora señalada, trató de sacar la chamba. Atropelladamente obtuvo un primer resultado que el cliente quería y a éste no le importó la calidad. Fue tanto el estrés y estarse comiendo las uñas que el cliente así se dio por satisfecho. Después, la suerte les llovió. Un camión de la competencia derrapó, y el otro estrelló la mercancía contra el portero del almacén.

Esos cuatro fueron los modelos logísticos que estuvieron en exhibición gracias al fútbol. ¿Usted con cuál se queda?

Sígueme en Twitter:@CruzOsiel