Reprueba EEUU a transportistas mexicanos

En la reciente visita a México del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, nada se comentó en los medios de comunicación sobre si el tema del incumplimiento del Tratado de Libre Comercio en materia de transporte fue abordado por los mandatarios de ambos países dentro de su agenda de temas económicos.

Posiblemente, este puede ser considerado un tema menor en el contexto de una gira rápida, y en donde se vieron temas más del tipo general que particular, y puede que se considere "insustancial" para otros asuntos como lo es la posible apertura a la inversión privada en el sector energético en México o la seguridad de la frontera para los Estados Unidos, entre otros rubros.

Sin embargo, para algunas empresas del autotransporte el tema no es menor. Estados Unidos ha incumplido el TLC desde 1995 en la apertura a la circulación del autotransporte más allá de su zona fronteriza, implementando una serie de barreras proteccionistas escudándose en la seguridad. Así ha conseguido darle largas al tema, a pesar de que México ganó un arbitraje internacional que condenó al vecino país a cumplir los acuerdos.

Con todo, Estados Unidos ha seguido un juego de artilugios para simular que cumple, aunque en el fondo no lo hace, y las autoridades mexicanas se han conformado con el denominado programa demostrativo que empezó en noviembre del 2011. Hay que recordar que el mismo le permitió a 89 productos estadounidenses quitarse sanciones arancelarias hasta por 2 mil millones de dólares,

El Demostrativo está condicionado para empresas que aceptan pasar una inspección de las autoridades de seguridad en el transporte de los Estados Unidos bastante rigurosa, la cual va desde la verificación de los antecedentes de sus propietarios, hasta la condición de sus instalaciones y los choferes y unidades que serán autorizados para entrar a su territorio más allá de la zona fronteriza.

Y lo que ha conseguido México es tener diez empresas autorizadas en año y medio con 20 camiones y 21 operadores. Al mismo tiempo, 17 empresas que han gestionado la autorización han sido rechazadas por diferentes razones, no obstante que algunas incluso prestan servicios a empresas estadounidenses tan exigentes como lo es General Motors

A esta velocidad, quizás para el año 2651 el parque vehicular completo de México ya pueda entrar a territorio estadounidense y entonces sí tengamos un servicio de transporte internacional. Mientras tanto, no se ve por dónde nuestro país pueda ejercer más presión para al menos transparentar la información y los criterios subjetivos que los inspectores estadounidenses aplican para reprobar a la mayoría de las empresas mexicanas que lo intentan.