En el autotransporte, la gestión marca la diferencia

"Hace algunos años, en el transporte nos conformábamos con que llegara a su destino nuestra carga. Después, que llegara bien y a tiempo. Luego que además el conductor estuviera presentable. Que tuviera rastreo satelital. Y cada vez más el transporte ha evolucionado para mejorar", dice Daniel Pardo, vicepresidente de DHL Supply Chain en México.

Y tiene razón. El servicio del autotransporte se ha vuelto una especie de commodity en la logística, lo cual ha obligado a hacer la diferencia con el sistema de gestión de cada empresa.

Recuerdo a una gran compañía productora de galletas que recibió un día en sus andenes de carga y descarga un camión cuya caja traía montada la publicidad de otra marca competidora. Obviamente, el responsable de tráfico del cliente rechazó embarcar en dicha caja y regresó al proveedor el camión. Ese evento sirvió para descartar a esa compañía de la lista de transportistas proveedores.

El cliente cada vez se ha vuelto más exigente con el nivel de servicio del autotransporte, un tema que nada tiene que ver con el tamaño de las empresas. Hoy día las compañías del autotransporte que compiten por los mejores clientes han estandarizado sus servicios. La mayoría cuenta con rastreo satelital. Un conductor certificado por firmas dedicadas a ello como lo es Recurso Confiable. Regularmente cumplen con la llegada en tiempo y tienen un camión que no es una chatarra rodante.

El nivel de servicio afortunadamente se ha elevado en beneficio de la logística. Pero el cliente, fiel a su condición, permanentemente quiere más. Por eso es que hoy día el nivel de gestión que se tiene en una empresa autotransportista es lo que está marcando la diferencia.

Existen compañías propositivas que coadyuvan con el cliente a mejorar sus esquemas de operación, que se involucran en la realización de pruebas de mejora para reducir los tiempos muertos y tener ciclos de cargado más eficientes. Empresas que generan reportes para el cliente sobre sus índices de servicio, las áreas de oportunidad, etcétera.

En la acera opuesta del transportista que envió la caja rotulada con la marca de galletas a la empresa equivocada, está otra compañía con una filosofía de colaboración con el cliente desde su fundación. En los 80s el director y dueño de la empresa visitó una llantera con la que cargaba producto para llevarlo a algunas plantas automotrices. Observó cómo cargaban el camión y, movido por la curiosidad, sugirió una forma diferente de embarque de las llantas. En vez de apilarlas horizontalmente, colocarlas en una diagonal. De esa forma el cupo de llantas en la caja fue mayor y se eficientó la carga y descarga. La idea se fue propagando a la competencia y hoy la industria llantera completa embarca en esa forma, ahorrando importantes costos en su logística. El resultado de aquella aportación y otras más que permitieron cumplir con la exigencia de las automotrices hizo que durante varios años esa autotransportista fuera la consentida entre los llanteros, lo que le permitió crecer hasta colocarse entre las primeras diez empresas del país.

Este tipo de colaboración con el cliente está marcando la diferencia de las compañías de autotransporte al momento de competir en el mercado por los mejores clientes. Un factor clave ahora que están llegando nuevas empresas a México por nuevas inversiones en ramos como el automotriz o la electrónica.

Por eso, los reconocimientos que entregó ayer la empresa DHL a 35 de sus más de 300 proveedores es un buen aliciente para reconocer la evolución que han tenido nuestras empresas de transporte y una distinción que presumir para aquellas que han dado el extra distinguiéndose en el nivel de gestión del servicio. No es cualquier cosa recibir esta distinción por parte de la empresa más grande de logística en el mundo. Felicidades a las que ayer lo recibieron.

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