Ciudades verticales, propone Enrique Peña Nieto

El presidente Enrique Peña Nieto presentó esta semana la Política Nacional de Vivienda (PNV), un plan que tiene como propósito reordenar el crecimiento de las ciudades en nuestro país. La idea es buena y tiene beneficios logísticos como recientemente en este espacio lo habíamos comentado.

Peña Nieto dijo textualmente: “Las ciudades, todos lo sabemos, han crecido en forma desordenada, sin planeación integral. Y esto ha provocado la expansión descontrolada de las manchas urbanas, restándoles competitividad y sustentabilidad”.

Y más adelante “[...] los créditos y subsidios del Gobierno de la República serán reorientados al fomento del crecimiento urbano ordenado”.

Dentro de esta nueva estrategia se habla de fortalecer la redensificación, así como la construcción de viviendas verticales y desarrollos certificados.

Lo anterior significa que a partir de 2014 las reglas de operación de los programas de subsidio pondrán más énfasis en la ubicación, algo que se había buscado desde 2011, sin mucho éxito. Esto, no cabe duda, resulta ser ampliamente positivo.

Aquí está tal vez la noticia que tendrá el mayor impacto en el corto plazo. Para las grandes desarrolladoras de vivienda, con importantes reservas territoriales en las zonas periféricas de las zonas urbanas, esto implica un reto importante.

Haciendo un estudio de geolocalización de 260 mil viviendas inscritas en el RUV en 2012, sólo el 3.5% se ubicaba en zonas intraurbanas. Aunque el ajuste se irá haciendo en el transcurso de 2013 y todavía 2014, y seguramente habrá un intenso cabildeo para definir lo que debe entenderse como la zona intraurbana (como ocurrió en las reglas de operación del programa de subsidios actual), algunos deberán ir pensando en darle un uso distinto a esa reserva, señala un análisis de BBVA Bancomer.

El crecimiento de nuestras ciudades en el futuro cercano deberá privilegiar su expansión en forma vertical y no horizontal. Esto tendrá un impacto positivo no sólo en la distribución de productos y mercancías, sino también en la movilidad de las personas, al acercar las distancias y generar con ello la densidad necesaria para que el transporte público sea más eficiente y más viable su uso.

Hoy, con manchas urbanas cada vez más extendidas, se han tenido que crear rutas de transporte a nuevas zonas poblacionales, pero el transporte no es de calidad debido a la poca densidad que existe, lo cual no genera el retorno para su financiamiento y sólo extiende el número de modalidades que deben de tomar las personas para llegar de su casa a sus centros de trabajo, de estudio o de abasto y esparcimiento.

La disposición, sin duda, nos ayudará también a que como país tengamos más pronto costos logísticos más económicos.

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