"La Bestia" está en otra parte; el ferrocarril es hermoso

Alguna víctima o testigo de algún accidente decidió bautizarlo así y el mote aquel se convirtió en un genérico del ferrocarril en la zona sur del país, cuando los periodistas lo llevaron a los medios impresos primero y después a la televisión.

"Descarrila nuevamente La Bestia" tituló el portal de Televisa este 12 de Agosto la noticia sobre este incidente. Un mes antes, Joaquín López Dóriga había anunciado en su noticiero nocturno en Canal 2 de Televisa: "La Bestia volvió a andar para llevar a la frontera norte a cientos de indocumentados", como si para este fin existiera el tren y eso fuera lo más importante y no la reconexión por ferrocarril de una importante región productiva del país.

También los medios internacionales han adoptado un título que sin duda es bueno para el marketing. El diario El País de España y su televisora  Canal + han escrito y proyectado sendos reportajes sobre la inclemente "Bestia" que no perdona a los indocumentados que osan viajar en él para cruzar el país y llegar a los Estados Unidos.

El mote es injusto y además resulta incómodo para empresas como Ferrosur y el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, ya que proyecta una mala imagen y no precisamente, de lo que realmente es:  un servicio de transporte de carga que comunica a la región sureste del país, ayudando al comercio y desarrollo económico de la zona, al integrarla productivamente con otras zonas de México.

El quehacer del ferrocarril es positivo. Después de octubre del 2005 cuando el Huracán "Stan" golpeó en el estado de Chiapas, devastando puentes y tramos importantes de la vía Arriaga-Ciudad Hidalgo, el ferrocarril dejó de operar durante más de seis años debido a los retrasos en la reconstrucción por la falta de presupuesto, y por un litigio con la antigua empresa concesionaria, Genesse & Wyoming que rehusó correr con el gasto de reconstrucción.

Durante el tiempo de inactividad del ferrocarril, un estado como Chiapas vio cómo se incrementaban los precios del autotransporte hasta un 30% por encima de su costo promedio, evidenciando los efectos favorables y positivos que tiene el ferrocarril para una región productora, sobre sus costos logísticos. Las tarifas del autotransporte han vuelto a rebalancearse en sus niveles originales a partir del regreso del ferrocarril. Entonces, ¿qué hay de negativo en su operación para merecer el despectivo sobrenombre?

La atención se desvía. El problema no es el ferrocarril de carga. "La Bestia" es el gobierno mexicano que no controla un problema social, dejando abierta la frontera al libre tránsito de personas de los países centroamericanos, que deambulan libremente en Tapachula, Chiapas, a la espera de abordar irresponsablemente y bajo su propio riesgo, un ferrocarril que no es para pasajeros.

Peor aún es no aplicar medidas correctivas una vez que ya se conocen los riesgos, para resolver o al menos minimizar los incidentes. Al contrario, vemos como existe ya una cadena logística en el camino, de asistencia humanitaria que incentiva y promueve el tránsito de más ilegales por nuestro país, incrementando el riesgo para más personas, mientras las autoridades hacen mutis y cierran los ojos al tolerar esa logística.

El ferrocarril hace su trabajo y no puede achacársele que sea una máquina sedienta de devorar vidas humanas, o triturar extremidades como se le ha querido estigmatizar. Tampoco es el responsable de controlar que los indocumentados no aborden el tren, y una vez arriba, que se queden dormidos y caigan a las vías para ya no despertar. El ferrocarril también es víctima no sólo por la mala publicidad, sino porque también corre riesgos de posible sabotaje o acciones dolosas en sus sistemas de frenado o robo de mercancías.

Por eso, decimos: ¡Basta ya! de "La Bestia" como sinónimo del ferrocarril que es una actividad bella y buena la que realiza. Venga el mote de "Las Bestias" a las autoridades de Migración y todas aquellas que dejan de hacer su trabajo para remediar el problema de tantas muertes y cuerpos mutilados.