Enfoque ecosistémico para la última milla logística

El Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) realizó un estudio sobre la problemática que se presenta en la “última milla” de las entregas por el incremento en el comercio electrónico en las ciudades.

Resaltó la necesidad de tener un enfoque ecosistémico integrado para optimizar la logística tanto para el sector público como privado, minimizando la interrupción del cliente. Esta guía incluye la regulación de vehículos eléctricos (EV) para áreas urbanas, entregas durante la noche y antes / después de horarios laborales, soluciones efectivas de conectividad basadas en datos como redireccionamiento dinámico, agrupación de carga, y cajas de paquetería. Dicho escenario reduciría las emisiones de CO2 en un 30%, el tránsito vehicular en un 30% y el costo de entrega en un 25% para 2030 en comparación con no hacer nada.

Nunca ha habido un momento de mayor cambio para la última milla, como ha sucedido ahora con la pandemia en donde los consumidores ordenan más cosas en línea, esperando más control y entregas más rápidas.

Preocupa la vuelta del tráfico habitual en las ciudades, que obstaculizará la última milla, y la dispersión de los clientes, que ya no estarán en casa para recoger el paquete, multiplicando las dobles y triples entregas. “Es necesario un cambio en el modelo de relación con el cliente, que pasa por cambios en la última milla”, dice Francisco Aranda, presidente de la patronal Uno Logística.

El sector ya se plantea cambios en las entregas y una de las opciones con mayor viabilidad es la agrupación de entregas, la cual ya funciona en Francia y Reino Unido. Con este sistema, el operador logístico se convierte en una especie de gestor de la paquetería del cliente que, en lugar de dar su dirección como lugar de recogida, pone la del operador, quien recibe, almacena y, posteriormente entrega todos sus paquetes juntos, por ejemplo, los de toda una semana.

Tecnologías disruptivas, como los drones, están cambiando las cadenas de entrega enteras. Jugadores tecnológicos emergentes como Uber Freight y Postmates están generando una dinámica de competitividad diferente. Sin embargo, estos desarrollos también se enfrentan a un inconveniente: las ciudades luchan con la congestión del tráfico y la contaminación del aire debido al creciente número de vehículos de entrega, sus emisiones y estacionamiento en segundo carril. Algunos estudios indican que, si no se realizan intervenciones, el tráfico del centro de las ciudades será seriamente perturbado en los próximos tres años.

El estudio del WEF señala que los vehículos en las 100 principales ciudades del mundo aumentarán en un 36% al 2030. En consecuencia, las emisiones del tráfico de entrega aumentarán en un 32% elevando el tráfico en más del 21%, lo que equivale a 11 minutos adicionales de tiempo de viaje para cada pasajero todos los días.

Se espera que la población mundial llegará a 8,500 millones en 2030, de los cuales el 60% (5.1 mil millones de personas) vivirán en ciudades. La creciente clase media, los ingresos y la caída de los costos del vehículo permitirán la movilidad individual y agregarán millones de viajeros por día a esa cifra. Los expertos argumentan que el factor limitante para la movilidad urbana será tierra, no asequibilidad, en el futuro.

El desafío es especialmente pronunciado para el segmento de carga, ya que la congestión y las emisiones inducidas por el estacionamiento en el segundo carril son mayor que para el segmento de zona en comparación con un vehículo. El sector público ha comenzado a pilotar y ejecutar varias iniciativas sobre una base de ciudad, cambio sistémico y marcos regulatorios armonizados que aún no han sido totalmente implementados.

Los tiempos de entrega, la necesidad de velocidad es otro de los factores que contribuyen al aumento general de la demanda de entregas de última milla. Entrega diferida –tiempo de uno a tres días– es el mayor segmento de entrega. Entrega el mismo día y al instante, son los segmentos de más rápido crecimiento en la última milla, con un 36% y un 17% anualmente.

Para evaluar los beneficios y desafíos para el ecosistema de transporte de mercancías de última milla, es necesario distinguir entre diferentes redes de entrega, segmentos y vehículos. En términos generales, hay entrega de paquetes y hay entrega de carga. El primero está enfocado a la entrega de paquetes y paquetes pequeños, el segundo se refiere a artículos de más de 32 kg, como muebles. La entrega de paquetes y carga puede segmentarse aún más en términos del tiempo permitido desde orden a la entrega.

El segmento de zona puede dividirse en entrega diferida, con tiempo definido, o el mismo día o inmediatamente. Por entrega de carga, destinatario y propósito del transporte son las formas de segmentación más utilizadas. Distingue entre entrega en tienda B2B, transportista B2B y Portador B2C.

Las empresas y las ciudades han explorado muchas soluciones, que generalmente se dividen en 6 grandes categorías: cambio de vehículo, entrega segura, movimiento de clientes, consolidación, último tramo entorno de cambio y entrega, abarcando así el embudo completo de última milla.

El verdadero desafío de la última milla, sin embargo, es entender cómo hacer estas intervenciones o cambios, creando la manera más efectiva para generar colaboraciones individuales y producir un equilibrio positivo para todos los actores del sector público y privado.

La última milla es un tema complejo ya que involucra a muchos actores diferentes del ecosistema. Sin embargo, si no se interviene de forma innovadora, los clientes continuarán sufriendo de retrasos en las entregas, aunado a las problemáticas generadas por el aumento de vehículos y la contaminación.

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