Debe México prepararse para la "guerra" fiscal de Trump

Por:
Octavio de la Torre

Donald Trump está preparando un plan fiscal de impuestos internos que perjudicaría la economía de México, sin tener que mover ni un sólo artículo del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) para que las firmas estadounidenses regresen a su país, y con ello pondría en riesgo a la industria manufacturera del país, y al empleo.

Esto ha sido revelado recientemente en el seno del Congreso de los Estados Unidos, pues el Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, está afinando dicha reforma fiscal con los congresistas republicanos, que son mayoría.

Sin duda el Presidente Trump esta preparando una "guerra" fiscal contra un adversario débil como es México, sin embargo no se atreve hacerlo con un gigante económico como China. Sólo el año pasado, Estados Unidos importó cerca de 300 mil millones de dólares (mdd) de productos provenientes de México, lo que le dejó un déficit comercial de 63 mil mdd.

Ésto es uno de los principales argumentos de Trump para explicar que el TLCAN es el peor acuerdo comercial de la historia de su país, sin embargo lo que no dice Trump es que Estados Unidos tiene un déficit mucho más grande con otros países como China.

Por lo pronto, de lo que se sabe de dicho plan fiscal es que tiene dos vertientes: una es la de reducir los impuestos federales a las empresas para atraer las inversiones y por supuesto el objetivo principal es que las asentadas en México regresen para generar los empleos que prometió Donald Trump desde su campaña como candidato.

Actualmente las empresas en Estados Unidos pagan una tasa de 35% de impuesto federal cuando éstas sobrepasan los 335 mil millones, el cual estaría disminuyendo a un 20% generando una desventaja competitiva para México, y provocando que las empresas norteamericanas asentadas en el país analicen seriamente regresar al vecino país, pero hasta una tasa del 0% en las utilidades que deriven de las exportaciones de Estados Unidos, irónicamente al mundo del libre comercio.

Desde junio del año pasado se viene cocinando este plan fiscal entre los congresistas republicanos donde también se establece incentivos a las exportaciones estadounidenses con el fin de mpulsar la economía, fortalecer la competitividad de las firmas estadounidenses y simplificar el sistema tributario para los negocios, y de pasada volver a México menos atractivo para la inversión.

La otra vertiente es la de aumentar impuestos a las mercancías mexicanas que entren a Estados Unidos, por lo que las empresas de los Estados Unidos ya no podrían deducir el costo de las compras del extranjero o las importaciones.

La estrategia de Trump es acotar el margen de maniobra de las empresas estadounidenses instaladas en México y en cualquier parte del mundo, para que no tengan más remedio que regresar dejando de invertir en el país como ya sucedió recientemente con una reconocida firma automotriz que instalaría una planta en San Luis Potosí, y que finalmente la inversión se esfumó. Sin bien hay que dejar claro que no son aranceles, si serán impuestos que dañarían el comercio entre México y Estados Unidos.

Al ponerse en marcha este plan, México perdería competitividad y provocaría más problemas a la economía y al empleo que cualquier renegociación del TLCAN, quedando el país con pocas armas para poder defenderse ante este "guerra" que está por venir, misma que representa un incentivo interno a la inversión extranjera y nacional de Estados Unidos para Estados Unidos.

En este sentido el gobierno de México y los secretarios de Hacienda, Economía, y Relaciones Exteriores deberán también estar preparando una estrategia para aminorar los impactos y evitar que las empresas estadounidenses y de todas las demás nacionalidades del mundo, dejen de invertir y se vayan, porque, así como, se terminó el petróleo la ventaja que nos da nuestra posición geográfica podría ya no ser suficiente.

Ante este escenario es necesario revisar la política tributaria del país, simplificar el pago de impuestos, redefinir las facilidades administrativas y aduaneras para que siga siendo México atractivo a la inversión y principalmente mantener la planta productiva, en una época en que el acuerdo multilateral de facilitación de comercio de la OMC entro en vigor la semana pasada y es mandatorio para todos los países miembros de la OMC, incluido los tres de la Región de Norteamérica.

Estados Unidos ha sido históricamente promotor del libre comercio con la firma del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) vigente desde 1947 hasta 1994. Para después concretar la Organización Mundial de Comercio.
Tan sólo en 2015, de acuerdo con la Oficina de Censo de Estados Unidos, México y Estados Unidos de América realizaron intercambios comerciales por más de 500 mil millones de dólares, por lo que sin duda es la relación bilateral entre países limítrofes más importante en el plano internacional.

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