Una era incierta y volátil

Tal vez nunca existió época más difícil que ésta para las armadoras de aviones en el mundo. Nunca como ahora las fabricantes habían tenido expectativas tan altas de ventas para los siguientes años y se habían quedado con tal cúmulo de empleados, partes, contratos de proveeduría, deudas y pedidos. En palabras del CEO de Airbus, esta es una era “incierta y volátil”.

De hecho, las 2 armadoras de aviones más importantes del mundo, Airbus y Boeing, venían de un año complicado, el 2019, ya que, en el caso de Boeing, la crisis del B-737 MAX ya le había costado a la compañía millones de dólares en Bolsa, un descrédito mundial enorme y penalizaciones al interior de los Estados Unidos. Airbus, por su parte, traía una pérdida grande debido a las penalizaciones por los programas M400 y A380. Ambas esperaban que el 2020 fuera un respiro que no llegó.

Así, los números muestran que no sólo estos 2 años han sido un difícil bache, sino que la recuperación todavía tardará mucho en llegar y mientras tanto, habrá que seguir remando contra la corriente. Veamos:

Airbus Group tuvo en 2020 una pérdida neta de 1,113 millones de euros, que se sumó a las pérdidas de 1,362 millones de euros del 2019. Lo ingresos cayeron en un 29%, al igual que los pedidos, que disminuyeron en 34 por ciento.

A pesar de todo, en 2020 Airbus pudo entregar 566 nuevos aviones, versus los 863 del 2019, y lograron introducir su nuevo modelo A220, una de las promesas más importantes de esta compañía junto con el A321-LR, que sin duda será el avión de la década, ya que se ajusta perfecto a las necesidades del bajo costo con largo alcance que se perfila como preponderante en los siguientes años.

En otras divisiones del grupo hubo resultados mixtos. Mientras Helicópteros tuvo un crecimiento de 4% debido a sus servicios disponibles, la división Defensa y Espacio cayó 4% a su vez, ya que hubo una menor actividad en el rubro aeroespacial.

Por su parte, Boeing terminó 2020 con pérdidas por 11,941 millones de dólares, la más grande de su historia, que se sumaron a los 636 millones de dólares de pérdidas del 2019. Los ingresos del 2020 cayeron 24% y en 2019 las entregas de aviones tuvieron un descenso nunca visto al pasar de 806 en 2018 a sólo 157 en ese año, como consecuencia de la crisis del MAX.

Por divisiones, la de aviones comerciales fue la que más sufrió, pues Defensa y Espacio se mantuvieron en los mismos niveles que el año previo y sus servicios globales cayeron 16 por ciento.

Afortunadamente, la empresa de Seattle pudo colocar bonos por 9,800 millones de dólares con los que solventará gran parte de su deuda de 13,800 millones de dólares y aunque tiene desafíos muy serios, Boeing también ha logrado remontar la crisis del MAX y a pesar de la demora en sus entregas, se espera que el Boeing 777x sea el gran impulsor de la nueva era al sustituir a la “reina de los cielos”, el B-747 que ya vive sus últimos años.

Los resultados son poco halagüeños, pero nadie duda de la capacidad de la aviación comercial de remontar los peores tiempos y ojalá sea muy pronto.

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