Aun contagiado de COVID-19, me refugié en la logística

Después de un domingo de descanso, una fiebre apareció, 38.5 decía el termómetro, el malestar había iniciado con dolor cuerpo, escalofríos.

Asumimos que era un resfrió, pero no; nos sacamos la prueba y lo temido había llegado. Positivos para COVID-19, tuvimos que pasar 15 días en cuarentena, gracias a Dios no tuvimos dificultad para respirar, no llegamos a necesitar oxígeno, sin embargo, este es un resumen muy breve de lo que pasas desde el primer momento que te dan la noticia y debes compartirlo con tu entorno para su cuidado.

Justo esto pasaba iniciando el año, cuando te ascienden, cuando estaba planificando todo el plan de trabajo, tenía agendado reuniones con mis equipos de trabajo. Cantidad de pendientes en la empresa.

Todo se detuvo por un instante. No procesaba que este virus había elegido pasar una temporada conmigo, muchas emociones encontradas, unas tantas lagrimas cayeron. No ver a tu familia, no abrasarlas más, saber que pudiste haberlas contagiado.

Los primeros 4 días hubo una lucha interna entre mis defensas y la enfermedad, la fiebre no parecía ceder, los medicamentos en estricto cumplimiento los tome, noches sin poder dormir, sin saber cómo evolucionaria la enfermedad en mí, si tendría dificultad al respirar.

No sé cómo pueda verse lo que seguiré contando, pero intente refugiarme en el trabajo, seguí contestando correos, participe en reuniones, solo en silencio. Quería sentirme vivo, útil, sé que los logísticos comprenderán de qué estoy hablando que aun estando enfermos no paramos.

Hasta que el médico me dijo, debe enfocarse en su recuperación, debe enfocarse en estar bien. Deje de trabajar. Esa noche llegaron las primeras vacunas a Perú de Sinopharm, quizás no eran muchas, pero serán las primeras de millones que llegarán en los próximos meses, que, para muchos peruanos, sonará a cliché, “es ver una luz al final del túnel”, es una luz de esperanza para tanta gente.

Aun encerrado en 4 paredes, los días parecían eternos. No parecían terminar, son estos momentos los que te hacen pensar, reflexionar y saber quiénes se preocupan por ti y si realmente el tiempo que pasamos, muchas veces más en el trabajo que con la familia, ¿vale la pena? Vale la pena que, por alcanzar objetivos para otros, los tuyos propios sean acosta del tiempo con tu familia.

Hoy el tiempo de estar enfermo ha terminado, el tiempo de respirar ha comenzado, el tiempo de pensar en mi familia en mi nuevo hijo (mi empresa) ha iniciado. El tiempo de reinventarse ha llegado.

Ya retornamos a las operaciones, a las reuniones por Teams, a los problemas cotidianos, sin embargo, estamos modificando nuestras prioridades, estamos trabajando en un cambio de estrategia, este 2021 no puede ser un 2020 versión 2.

Que la fuerza te acompañe Logístico, a cuidarnos mas que nunca, ya falta poco.

#NoBajemosLaGuardia

Miguel Cruz Martínez actualmente es supervisor logístico en METALPREN, en Perú.

Revisa mi anterior Columna Invitada: En la línea de fuego: operaciones logísticas en pleno COVID-19

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