¿El fin de los salones VIP en los aeropuertos?

Recientemente me atreví a realizar un viaje en avión teniendo como punto de partida mi querido aeropuerto local, es decir, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), experiencia en la que entre muchas otras llamó particularmente mi atención el cierre, por lo menos de los que pude visitar en la Terminal 1, de los otrora altamente demandados y por ende saturados salones VIP, generalmente relacionados con aerolíneas, bancos y los plásticos (tarjetas de crédito) que emiten, involucrando con inversiones de gran calado en su decoración y servicios, propios de la imagen de marcas como la alianza de aerolíneas SkyTeam, American Express o Citibanamex, por ejemplo.

Es más, pocos giros comerciales tenían tanta importancia en términos de áreas ocupadas y por ende de ingresos en el AICM como lo hacían estos salones. Y es que ante las limitaciones de capacidad y la pobre calidad de las otrora saturadas instalaciones de dicha terminal aérea, estos espacios se convirtieron, allá de ser símbolo de estatus social, en verdaderos refugios para algunos pasajeros en los cuales podían encontrar aquello que sin su existencia deberían recibir y más de una infraestructura en la que se cobran algunas de las tasas aeroportuarias (en este caso Tarifa de Uso de Aeropuerto o TUA) más altas de mundo.

De esta manera el privilegiado titular de cierta tarjeta de crédito, membresía o pase de abordar podía darse el lujo de contar donde sentarse y relajarse cómodamente mientras esperaba la hora de salida de su vuelo, y de hasta de poder acceder a servicios sanitarios de calidad muy superior a la que se ofrecen a los pasajeros menos privilegiados, o de clase turista.

Lo cierto es que ante la magnitud de la amenaza asociada al COVID-19 los espacios cerrados, caso de los salones VIP de cualquier infraestructura de transporte, lógicamente son algunos de los más impactados tanto por las restricciones de acceso impuestas por la autoridad sanitaria local, como por la reducción de la demanda asociada a la pandemia, principalmente la del segmento de los negocios, estrechamente relacionado con los servicios en comento y que virtualmente ha desaparecido del aerotransporte.

La pregunta es obligatoria: ¿Regresarán los salones VIP de los aeropuertos cuando lleguemos a esa anhelada nueva normalidad?

Creo que la respuesta tendrá mucho que ver con la evolución de la recuperación de la demanda en los segmentos altos de tarifas, caso de las primeras clases, las clases ejecutivas y los tarjetahabientes de alto poder adquisitivo y, claro está, también de la evolución de la pandemia y de las medidas preventivas que hagan posible la ocupación de espacios públicos cerrados en condiciones que en lo posible minimicen riesgos de contagio.

Una buena noticia en mi opinión es que al pertenecer a grandes corporativos, contrario a otros giros comerciales menos respaldados en los aeropuertos, los salones VIP podrán permanecer cerrados más tiempo sin llegar a la quiebra y listos para atender nuevamente a los pasajeros.

Esperemos que ello suceda pronto.

Revisa aquí la programación de: Diálogos Empresariales de Logística (de Grupo T21)

Comenta y síguenos en Twitter: @GrupoT21

  • Consulta la edición electrónica de la revista T21 de febrero en este link.
  • Suscríbete aquí al boletín de noticias de T21
  • Solicita tu suscripción a la revista impresa en: suscripciones@t21.com.mx