Recuperación del tráfico aéreo, un reto para el futuro

De acuerdo con los datos de Air Transport Action Group (ATAG), en 2019 este sector de la aviación generó más de ochenta mil empleos directos e indirectos a nivel mundial, los cuales aportaron el 4.1% del PIB global, estos datos muestran la importancia económica del sector y, por otro lado, su potencial para detonar la recuperación económica post COVID-19.

Según el número de operaciones a nivel global, los vuelos de pasajeros representaron en 2019 el principal segmento de mercado del sector; siendo las rutas más importantes Asía Pacífico, Europa y Norteamérica.

Valor aviación

El confinamiento y las medidas sanitarias implementadas a nivel global durante el 2020 redujeron la movilidad y los intercambios comerciales, siendo este sector uno de los más afectados. Si se comparan las cifras del 2020 con respecto al 2019, el tráfico aéreo se vio reducido a la mitad, en casi todo el mundo, dando como resultado -52.5% de empleos en el sector y una reducción del 51.5% del PIB.

La situación mundial actual también dificulta la estimación del comportamiento futuro de la demanda, uno de los insumos principales para cualquier ejercicio de planeación. La alta incertidumbre, la pérdida de comportamientos regulares y la tendencia de su crecimiento fueron trastocados por el llamado “Great Lockdown”.

Actualmente el tránsito aéreo a nivel mundial se enfrenta con un camino largo para recuperar los niveles de tránsito pre COVID-19. El proceso de recuperación dependerá de diversos factores a corto, mediano y largo plazo.

Recuperación aviación

El camino que tome la recuperación en el corto plazo dependerá en gran medida de cómo se efectúe la inmunización de la población. De acuerdo a los hechos observados hasta el momento, en cada región y país la inmunización será implementada con diferentes estrategias y tiempos; también dependerá del acceso a las vacunas y de la capacidad de las farmacéuticas para producir las dosis necesarias.

La recuperación del tráfico aéreo dependerá de los cambios en la manera de organizar las actividades, herencia del distanciamiento social, el desarrollo de plataformas informáticas para el trabajo a distancia y las medidas en que estos esquemas han beneficiado a las empresas; las cuales necesitarán restructurar sus costos y planes de contingencia para enfrentar la crisis.

Conforme se vaya alcanzado la inmunidad ante el COVID-19, se prevé que comience la recuperación de los mercados de vuelos nacionales y que los vuelos internacionales sean los que vean un mayor dinamismo en el mediano plazo, debido a las restricciones que impondrán diferentes gobiernos al libre tránsito de personas que provengan de regiones o países que sigan en un proceso de inmunización.

Los tránsitos aéreos mostrarán una recuperación desigual entre sus diferentes mercados regionales y de negocio; de cumplirse las expectativas a nivel regional se esperaría que el mercado Asia Pacífico -el más importante del mundo por el número de operaciones- se recupere más rápido que las demás regiones, y conforme el tiempo transcurra se observará mejoría en el resto de las zonas.

Adicionalmente, el impacto económico de la crisis jugará en contra de esta recuperación debido a las afectaciones en la disponibilidad para realizar viajes, aunado a la disminución del volumen de comercio mundial, afectando al mercado de carga.

Finalmente, se prevé que para el 2023-2024 se puedan recuperar los niveles anteriores a la pandemia; bajo este panorama, el camino que falta por recorrer para la recuperación plena es bastante largo. La incertidumbre podría empezar a desaparecer en cuanto se vuelvan realidad muchos de los supuestos en los que se basan los escenarios en el corto y mediano plazo.

Aunque la incertidumbre todavía permea las estimaciones de tránsito, el seguimiento a los indicadores, así como la incorporación de nuevas herramientas de análisis, permitirán disminuir el sesgo de estimación, con la finalidad de obtener información más certera para los procesos de planeación y toma de decisiones ante un contexto incierto.

En esta Columna Invitada colaboraron Margarita Luna y Osvaldo Hernández Martínez, consultores en Cal y Mayor.

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