La indispensable homologación

Una de las características que tiene el transporte aéreo y que han hecho de esa industria la más segura y global, es la capacidad de homologar normas y procedimientos. Desde el lenguaje, las normativas, los procesos, las investigaciones, hasta los adiestramientos y la forma de analizar las soluciones, el transporte aéreo ha transitado a través de todos estos años y ha salido exitosa, gracias a que habla un lenguaje común y funciona bajo las mismas reglas en todo el mundo.

Por ello, es importante escuchar la recomendación que tanto la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) como la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) hicieron esta semana para que los gobiernos de los diversos países homologuen los requisitos de ingreso y las posibles restricciones de viaje, utilizando para ello la tecnología, ya que si continúa la falta de coordinación entre las naciones la industria no sólo no se va a recuperar sino que no podrá planear el futuro cercano, lo cual va en contra precisamente de su forma de operar.

La IATA había previsto que la recuperación de la industria iniciaría en la temporada invernal, pero las nuevas restricciones y algunas medidas drásticas que adoptaron diversos países colocaron otra vez al sector contra las cuerdas. Lo peor es que mientras algunos países sólo piden ahora la prueba negativa de COVID, otros de plano han vuelto a cerrar su espacio aéreo a los viajes internacionales, lo que está provocando una nueva caída en el tráfico y, por supuesto, enormes pérdidas para las aerolíneas.

La secretaria general de la OACI, Fang Liu, hizo un llamado a los gobiernos para que acepten por ahora las pruebas negativas de COVID, en lo que se logra una certificación adecuada de las vacunas y de las pruebas a nivel global. En la reunión del Comité de Crisis de Turismo que organizó la OMT, Liu se refirió a la necesidad de acuerdos globales para evitar que la actividad aérea y la turística tengan impactos más profundos, después de que en el 2020 el transporte aéreo perdió 370,000 millones de dólares.

La IATA, por su parte, lanzó ya su Travel Pass, que es una plataforma tecnológica para que las aerolíneas, los aeropuertos y los países puedan tener toda la información digitalizada de cada pasajero, de manera que se pueda gestionar los requisitos de pruebas y vacunación a través de información certera, identificación segura de identidad y verificación de datos.

En palabras de Alexandre de Juniac, director de IATA, “el restablecimiento de la libertad de viajar sólo se puede lograr con la cooperación”. Y es que, explica, los propios gobiernos se dan cuenta de lo difícil que es tener estándares globales, pero para las aerolíneas implica un enorme reto adaptarse a los requerimientos de cada país, tan disímbolas y tan cambiantes, mientras tratan de cumplir con las necesidades de transporte de pasajeros y carga.

Sin embargo, si no hay estándares globales, si no hay homologación, los esfuerzos para que la recuperación sea estable y consistente pueden resultar inútiles. De ahí que usar la tecnología en una plataforma aceptable para todos se vea como una solución para este y otros desafíos futuros.

Lo oí en 123.45: Menos mal que el asunto Aeroméxico parece estabilizarse. Ojalá llegue a buen puerto.

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