Interoceánico, potencial sin visión

Desde los tiempos del porfiriato, hace más de un siglo, el corredor ferroviario que une a los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos a través del Istmo de Tehuantepec, la franja de tierra más estrecha del país, está llamado a ser un puente logístico para cruzar mercancías entre los océanos Pacífico y Atlántico, pero la puesta en marcha del Canal de Panamá en 1914 derribó ese sueño.

Desde entonces varias administraciones han querido impulsar este corredor transístmico, pero de buenas intenciones no ha pasado. El presidente Andrés Manuel López Obrador retomó este proyecto en el que realmente están fluyendo las inversiones que hicieron falta en el pasado, pero que también está destacando por un lento avance, sin visión de largo plazo, con pocos estudios logísticos y de factibilidad y, lo que es peor, en la opacidad, de acuerdo con especialistas.

López Obrador ha reiterado que el corredor interoceánico será inaugurado en 2023 mediante una inversión de 20,000 millones de pesos (mdp) en la rehabilitación de la vía férrea y los 2 puertos; pero en el afán de que así sea, los montos de inversión han variado, se han privilegiado adjudicaciones directas y la opacidad desde el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), organismo que él mismo promovió para encabezar el proyecto.

Por poner un ejemplo, para la redacción de este texto T21 solicitó en reiteradas ocasiones al CIIT el Informe Final de la Elaboración del Plan Estructural y el Plan Maestro Conceptual del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, en el marco del Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec, que llevó a cabo la empresa singapurense Surbana Jurong, algo que el mismo organismo dio a conocer, pero no hubo respuesta.

Sin embargo, se pidió vía transparencia y lo desconoció, pues el CIIT sostiene que fue un contrato entre el Fideicomiso para el Desarrollo Logístico del Estado de Oaxaca con Surbana Jurong, y que en todo caso los resultados de dicho estudio no son de observancia obligatoria, pues su único eje rector es el Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec (PDIT).

Lo que sí hizo fue aportar 1,114,000 pesos al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para el Plan de Iniciación del proyecto “Apoyo en la Implementación del Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec”, pero el CIIT tampoco entregó el documento y otros estudios relacionados no se han ejecutado, pues Transparencia Presupuestaria reporta su clave de Cartera en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en proceso de modificación.

Incluso la Auditoría Superior de la Federación (ASF) alerta que el CIIT carece de análisis del potencial de crecimiento y desarrollo económico que se pudiera generar con la creación de los Polos de Desarrollo para el Bienestar (Podebi), el mejoramiento y la modernización de la infraestructura ferroviaria, así como de los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, y el mejoramiento de la infraestructura aeroportuaria en Minatitlán e Ixtepec, incluidos en el plan...

Si deseas conocer el reportaje completo, puedes consultar la edición electrónica de la Revista T21 correspondiente al mes de abril, disponible en este enlace. 

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