De naviera a grupo logístico, evolución exitosa de Baja Ferries

De haber nacido como naviera en 2003 con el transporte de carga y pasajeros entre los puertos de Topolobampo y Mazatlán, en Sinaloa, hacia Pichilingue en Baja California Sur, la empresa Baja Ferries evolucionó en el transcurso de los años hasta consolidarse como un grupo logístico que ofrece servicios ya no puerto a puerto, sino puerta a puerta, a través de empresas propias como Transportadora Geos y con alianzas empresariales con el ferrocarril y el autotransporte.

Lo anterior fue comentado por Mariano Ruano Boza, fundador y actual presidente del Consejo de Administración de Baja Ferries, quien hizo un recuento de la historia de los transbordadores hacia Baja California Sur desde la década de los 60 con base en su trayectoria, esto durante una conferencia en conmemoración del 30 aniversario de la Cámara Mexicana de la Industria del Transporte Marítimo (Cameintram), a la cual está afiliada Baja Ferries.

Profundizando en la empresa, Mariano Ruano detalló que luego de la compra y venta de diferentes embarcaciones, siempre bautizadas con un “Star” que considera le ha dado suerte, comenzó con los trámites para consolidar en 2018 un gobierno corporativo que le ha permitido crecer la empresa, hasta el punto de tener en puerta diferentes proyectos en el corto y mediano plazos.

“Somos una empresa familiar, pero también una empresa altamente competitiva, con gobierno corporativo. Hemos ido adquiriendo desde 2003 diferentes embarcaciones como el “California Star”, el barco insignia, que operó hasta 2019 y sustituido con un barco con mayor capacidad de carga, nunca nos hemos querido quedar atrás o dejar camiones en puerto por falta de espacio”, enfatizó el empresario al referirse a la compra del “México Star”, un barco único en su tipo en Latinoamérica.

A raíz de este gobierno corporativo, Mariano Ruano considera que podrá emprender para octubre o noviembre próximos el funcionamiento de la anunciada ruta de cabotaje Veracruz-Progreso, programada para junio, pero pospuesta debido a la pandemia por COVID-19. No obstante, no es el único proyecto en el que trabaja Baja Ferries.

“El gobierno corporativo nos dio una ventaja: no resolver el día a día de la empresa, sino las estrategias de largo plazo. Queremos aumentar rutas en el Pacifico, queremos la ruta Puerto Chiapas-Quetzal (Guatemala); transportamos contendores en el “Oaxaca Star” de Manzanillo a Mazatlán y Guaymas y hemos tenido solicitudes para ampliarnos a Chiapas con escala en Lázaro Cárdenas. Después, que tengamos una ruta Manzanillo-Ensenada como feeder de grandes barcos”, abundó Ruano Boza.

Actualmente, en las rutas que tiene Baja Ferries por el Mar de Cortés, entre Sinaloa y Baja California Sur, transporta más de 2 millones de toneladas de carga y supera los 300 mil pasajeros. La empresa cuenta ya con 500 empleados.

Retos del cabotaje

En su trayectoria, Mariano Ruano ha sido un impulsor del cabotaje y, prueba de ello, es que actualmente cuenta con la naviera más sólida del país en la exitosa conexión del macizo continental con la península de Baja California, con lo cual ha entendido los desafíos que enfrenta el desarrollo de una marina mercante nacional y los tráficos de cabotaje de mercancías.

Durante su conferencia virtual, el empresario señaló que con la creación de las Administraciones Portuarias Integrales (API) derivado de la Ley de Puertos, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) omitió reservas espacios o muelles exclusivos para cabotaje y todos los puertos se convirtieron en recintos fiscalizados, lo que ha dificultado el impuso de las rutas, aunado a los cobros no diferenciados con tráficos de altura.

“La SCT no distinguió nunca el cobro portuario al cabotaje de lo que es el tráfico de altura. Para un transbordador representa un alto costo de operación el costo portuario por frecuencias diarias, no es lo mismo un barco que viene del extranjero y paga una vez al mes o cada 15 días. Entramos diario a puerto y eso ha sido gran parte del inhibidor del cabotaje que se empezó a disminuir por dos cosas: el just in time de empresas y bajos inventarios de mercancías. En el caso de México, si se transportaban 10 mil toneladas mensuales de Lázaro Cárdenas a Guaymas, las empresas no iban a tener inventario, si no cargaban 300 toneladas diarias vía camión o ferrocarril, y en ese sentido se fue eliminando el cabotaje”, enfatizó.

En ese sentido, abundó que Baja Ferries logró comprender que los diferentes modos de transporte no son competencia sino complemento, lo que la ha llevado a formalizar alianzas con transportistas y el ferrocarril para ofrecer servicios cada vez más integrales, y con lo cual espera concretar las rutas de cabotaje que tiene proyectadas.

Sorteando al COVID-19

Para Mariano Ruano la pandemia actual no es muy diferente a la experimentada en 2009 con el AH1N1 y mezclada con la crisis financiera global acarreada desde 2008, lo cual ha permitido a Baja Ferries navegar viento en popa dada la experiencia adquirida, de tal forma que, desde el inicio de la pandemia por COVID-19, el Consejo de Administración de la empresa delineó el rumbo.

“Somos una empresa esencial porque somos estratégicos para Baja California Sur, pero reduciendo costos que no son esenciales por la baja de ingresos. Bajó la carga 40% y seguimos en eso y el pasaje bajó al 10% de lo que se movía. Decidimos retrasar un poco la ruta de Veracruz y para nosotros lo más importante es el capital humano, administrativos, tripulaciones, decidimos no reducir la plantilla sino mantener empleos y medidas de no contagio”, aseguró.

En ese sentido, recomendó a las empresas eliminar gastos innecesarios y añadió que Baja Ferries cuenta con estrictos protocolos sanitarios para la continuidad de su negocio, tanto para carga como para pasajeros; aunque auguró una recuperación lenta.

“Hemos pasado crisis como todas las empresas, recuerdo la de 2008-2009 que se juntó con la influenza y los volúmenes de pasaje se fueron al 10% y carga 40% (abajo), cosa que está muy parecida a la que trajo el COVID-19. Esto va para largo y la recomendación es ahorrar en costos no esenciales que hay que quitar porque la recuperación no se ve tan cercana”, acotó Mariano Ruano, el nombrado “Personaje Logístico del Año 2020” por Grupo T21.

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