Crisis en frontera México-Texas, al borde del colapso

Evidentemente molesto, un conductor de una unidad pesada comenta a un reportero de una televisora que no están en contra de las revisiones que se aplican en los cruces fronterizos, pero sí de que las autoridades los dejen esperando 16 horas inmóviles en el puente, sin agua, sin comida y sin baño. Alguien lo graba con la cámara de su teléfono móvil.

El operador está rodeado de sus colegas que también se observan fastidiados. Uno de ellos grita que lleva tres días esperando su cruce. Mientras tanto, el diésel se les termina y con ello peligra la vida de su mercancía.

En este video que circula entre la comunidad logística se observa a algunos de los operadores mexicanos que desde este lunes 11 de abril han decidido bloquear la entrada al puente internacional Reynosa-Pharr, como protesta por los tiempos excesivos a los que son sometidos para cruzar la frontera con Estados Unidos desde el pasado 8 de abril.

Se sabe que por este puente internacional cruza entre el 65 y 70% de todos los productos perecederos que provienen de México, de acuerdo con cálculos del Puente Internacional de Pharr. De ahí la importancia de contar con cruces expeditos.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, implementó la detención e inspección de todos los tractocamiones y autobuses que crucen desde México hacia el estado de la estrella solitaria, argumentando medidas de control migratorio y seguridad fronteriza para prevenir el trasiego ilegal de migrantes y drogas.

Lo cierto es que este ordenamiento se da tras la decisión del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de poner fin a las expulsiones migratorias bajo el controvertido Título 42. Esta medida, que no fue bien recibida en Texas, concluiría el 23 de mayo próximo y fue impuesta por la administración de Donald Trump para evitar la propagación del COVID-19.

Los cruces internacionales de Zaragoza-Ysleta, Córdova-De las Américas (ambos en la zona de Ciudad Juárez-El Paso), así como Colombia-Laredo (Nuevo León-Texas) y Reynosa-Pharr (Tamaulipas-Texas) son los únicos donde se están aplicando estas revisiones y donde se observan las kilométricas filas de unidades pesadas del lado mexicano para realizar el cruce de las mercancías. Una vez llegado su momento, las revisiones por cada unidad pueden tardar en promedio 45 minutos.

“Los tiempos de espera más largos que el promedio, y las subsiguientes interrupciones en la cadena de suministro, no están relacionados con las actividades de detección de CBP y se deben a inspecciones adicionales e innecesarias realizadas por el Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS) por orden del gobernador de Texas”, de acuerdo con un comunicado emitido por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés).

Esta oficina indicó que las asociaciones comerciales, los funcionarios y las empresas locales han solicitado que el gobierno del estado de Texas suspenda su proceso adicional de inspección de camiones fronterizos, porque no es necesario para proteger la seguridad de las comunidades de Texas y está generando impactos significativos en las cadenas de suministro locales que afectarán a los consumidores y negocios a nivel nacional.

En su comunicado, CBP mencionó que en Reynosa/Pharr, que promedia normalmente un tiempo de espera de 63 minutos, alcanzó una espera máxima de 320 minutos y experimentó una caída del 35% en el tráfico comercial. “Actualmente, las protestas que se están realizando en México bloqueando el acceso al puente, supuestamente por estas inspecciones del DPS de Texas, han reducido el tráfico comercial en un 100%”, dijo.

Por el lado del puente Colombia Solidaridad, que promedia un tiempo de espera de 26 minutos, alcanzó un pico de espera de 300 minutos y ha visto una caída de más del 60% en el tráfico comercial. Lo anterior, sin contar la espera previa en el lado mexicano.

En estos dos últimos puentes internacionales cruzan entre 3,000 y 3,500 camiones al día, pero con las inspecciones han caído hasta 500, aproximadamente. Los puertos circundantes de Progreso, Rio Grande, Roma y Laredo han extendido sus horarios de operaciones para tratar de mitigar los embotellamientos.

“Se van a incrementar costos de choferes, costos de diésel, costos de transporte, a lo mejor algunas empresas van a tener que empezar a volar su mercancía para no parar líneas de producción y todo eso, al final, son costos que las empresas no se quedan con ellos y los pasan al consumidor final”, comentó en entrevista Daniel Covarrubias, director del centro para el desarrollo económico y empresarial fronterizo de Texas, de la Texas A&M International University.

De acuerdo con  Adrián González, presidente de Global Alliance Solutions, una de las consecuencias a largo plazo podría ser la generación de una mala reputación de la región para el comercio global. “Esperamos que el gobernador [Greg Abbott] recapacite”, dijo en entrevista.

Para algunos operadores logísticos, como Capistrano Freight Logistics, con influencia en la zona de Reynosa-Pharr, los efectos negativos ya se han empezado a notar en sus operaciones con retrasos en las entregas de productos, principalmente perecederos.

“Tenemos camiones [del lado de Estados Unidos] esperando producto 3 días (…) implica bastantes retrasos con clientes donde ya teníamos fechas compromiso de entrega y ya había acuerdos de compra-venta de productos”, dijo a T21 Diego Leal, su director de operaciones.

La respuesta de lado mexicano se ha hecho esperar. Hasta apenas ayer 12 de abril, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) publicó un comunicado en el que rechaza la medida impuesta por el estado de Texas y donde menciona que ha entrado en conversaciones con distintas autoridades estadounidenses para frenar esta situación.

“Tan solo en 2021 México se posicionó como el principal socio comercial y destino de exportaciones de Texas, con un flujo comercial entre ambos de 442,000 millones de dólares aproximadamente”, de acuerdo con la SRE.

Luz María de la Mora, subsecretaria de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía, indicó también apenas este martes en un escueto tuit que se ha dado "puntual seguimiento" a la evolución de los hechos en la frontera y se le ha enviado una carta al gobernador Abbott “para encontrar soluciones conjuntas para mantener los flujos comerciales sin interrupciones”.

Por su parte, la Comisión Especial de Seguimiento a la Implementación del T-MEC (CESITMEC) del Senado mexicano, hizo un llamado al gobierno del estado de Texas para que reconsidere la instrucción, “ya que incide en los flujos comerciales entre ambos países, al incrementar el tiempo de revisión de cada unidad que desea ingresar a territorio texano hasta por 24 horas, lo que afecta el flujo de bienes de importación y exportación e impacta en los precios para los consumidores”.

En tanto, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) ha informado a través de un comunicado emitido este martes que la situación está generando un impacto económico y sobrecostos operativos que se estiman en hasta 8 millones de dólares diarios, afectando principalmente a la industria maquiladora, automotriz, de tecnología y perecederos, entre otras. Así mismo, indicó que es una situación que ha causado retrasos de hasta 20 horas en el cruce de camiones de carga y la caída de más del 70% en el flujo comercial y que puede provocar un colapso en el comercio internacional transfronterizo.

“Los autotransportistas de carga no nos negamos a las inspecciones orgánicas de las que son objeto los vehículos y las mercancías. Sin embargo, solicitamos respetuosamente que se respete el marco jurídico de los asuntos comerciales internacionales existentes en el marco del T-MEC para evitar efectos negativos en las industrias y la población de una región que moviliza más del 30% del valor comercial global”, de acuerdo con un comunicado de prensa de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) emitido este 12 de abril.

“Perdemos todos, pierden las empresas americanas que están esperando los alimentos, productos médicos, electrónicos en las bodegas, así como sus transportistas y consumidores finales. Perdemos las empresas mexicanas dedicadas a la manufactura, los productores, los transportistas y los operadores, en la que hemos visto disminuida nuestra productividad en un 70% y en la que nuestra economía y las de nuestras familias está viéndose afectada”, aseguró a T21 Ilse Fernández, directora ejecutiva de Grupo Trancasa, empresa de autotransporte de carga con fuerte influencia en el norte del país.

Entretanto, el mismo conductor entrevistado en la entrada del puente internacional Reynosa-Pharr aseguró que “no nos vamos a quitar, vamos a apoyarnos entre nosotros”, por lo que se prevé que las afectaciones para las cadenas de suministro continúen hasta que uno u otro bando ceda.

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