Arenas movedizas para la inversión

Ya son 2 años consecutivos en los que México ha quedado relegado de los 25 países más atractivos para los inversores globales. El país ingresó por primera vez en 2001 al Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa, realizado desde 1998 por la firma de consultoría Kearney, y sólo en 3 ocasiones no ha sido considerado en este selecto grupo, las últimas 2 bajo la actual administración federal (2020 y 2021, la primera fue en 2011).

La situación en la que se encuentran el planeta y sus habitantes por la crisis sanitaria derivada de la COVID-19, ha puesto en aprietos a la mayoría de los países -salvo China e India- en la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED). En 2020, año de inicio de la pandemia, el flujo de estas inversiones en el mundo tuvo una estrepitosa caída de 42% a tasa anual (-69% para economías avanzadas y -12% para los mercados emergentes y fronterizos), de acuerdo con las estimaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD por sus siglas en inglés).

En los que va del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador (1 de diciembre de 2018 a la fecha), propios y extraños han atestiguado una serie de decisiones en materia de política pública poco o nada afines a lo que se venía mostrando, con una retórica enfocada a un supuesto combate a la corrupción generada en periodos anteriores. El gobierno federal ha realizado cancelaciones de grandes proyectos de inversión -como la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México o la planta cervecera que construía Constellation Brands en Mexicali, Baja California- que han alertado a los extranjeros y su confianza por alojar sus capitales en el país.

“En 2021 los inversionistas son muy cautelosos y están tomando muchas precauciones en términos de sus decisiones (…) esto se ha profundizado con la pandemia”, aseguró Ricardo Haneine, socio director de Kearney en México, en la presentación de los resultados del índice de confianza. Al explicar por qué el país no figuró este año en el indicador, enfatizó que a pesar de que se han impulsado algunas iniciativas como la ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en vigor desde el 1 de julio de 2020, y el efecto nearshoring no fue suficiente para que los inversionistas catalogaran a México como uno de los principales objetivos.

Esta situación va de la mano con el freno que ha aplicado el gobierno de López Obrador

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